16 de junio, un día que cambió la historia literaria

PEDRO DE LA HOZ

Quien haya vivido el pulso de las letras en el último siglo, no puede menos que haber sentido ayer una especie de corrientazo en la memoria: el 16 de junio no es un día cualquiera; cien años atrás marcó la fecha en la que transcurre la larga e intensa jornada de una novela que cambió la historia literaria a escala universal.

James Joyce.

James Joyce escogió el 16 de junio de 1904 para desarrollar la trama de Ulises. Tres personajes —Leopold y Molly Bloom y Stephan Dedalus— y una ciudad, Dublin, protagonizan una descomunal saga que algunos consideran un descenso a los infiernos de la memoria y otros una soberbia demostración sobre las alucinaciones que acechan al más común de los mortales.

A lo largo de 19 horas y a través de 18 capítulos, señalados implacablemente, Leopold Bloom busca por toda la ciudad a un hijo más simbólico que real; Dedalus trata de hallar, entre copiosas libaciones, un asidero a sus inquietudes literarias y Molly se debate entre los avances de su amante Blaze y la llamada de Leopold.

Vladimir Nabokov, el autor de Lolita, escribió que el gran tema de Ulises era el pasado irremediable, el presente ridículo y trágico y el futuro patético de los personajes. Para el crítico español Juan Francisco Ferré, el mayor mérito de Joyce consistió en la construcción de Molly: "Es la mujer que se expresa con mayor libertad y menor corrección en la historia de la novela occidental. Por eso Molly Bloom, mestiza, expansiva y desinhibida, sigue siendo la heroína indiscutible del siglo XX. Una estimulante mujer de 34 años, gibraltareña hija de irlandés y judía andaluza, una mezcla mental y física explosiva. Una voz femenina que confiere cuerpo expresivo a sus pasiones y deseos más elementales, sin cortes ni censuras".

Más allá de estas especulaciones, lo cierto es que con Ulises la novela legitimó procedimientos que forman parte inseparable de la narrativa contemporánea, como el monólogo interior o fluir de la conciencia, y la dinamitación del tiempo literario.

Joyce (1882-1941) escribió la novela en medio de los avatares del exilio y la censura. Había partido de Dublin, en compañía de Nora Barnacle (cuyo alter ego fue Molly Bloom) en octubre de 1904, aunque para sí la fecha del encuentro de la fuga fue el 16 de junio.

La Irlanda que estando en vida negó sus valores celebró turísticamente ayer lo que han dado en denominar el Bloomsday. Miles de personas desayunaron a lo Leopold —vísceras de aves regadas por cerveza Guinness— y recorrieron el periplo del protagonista por las calles de Dublin. Una buena parte de los viandantes no habían leído siquiera diez de las más de mil páginas de la novela.

 

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