Carlos Álvarez Sanabria

Trabajar desde la modestia

Omar Vázquez

Cuando meses atrás recibió el Premio a la Obra Creada 2003 en música de concierto —máximo reconocimiento que otorga la Asociación de Músicos de la UNEAC—, no sé de qué manera confundí su nombre con el de otro muy buen compositor, Calixto Álvarez. Al percatarme del error, me dije: "Caramba, cómo va a pasarme esto con Carlos Álvarez Sanabria" y de inmediato evoqué cuánto le debe la música cubana contemporánea a este imprescindible autor.

Foto: ROBERTO BELLOCarlos Álvarez con Harold Gramatges.

Hablo de un hombre modesto, que solo se concibe trabajando el mundo de los sonidos. Según cuenta Carlos, cuando le comunicaron la decisión del Ejecutivo de la Asociación, preguntó: "¿Ustedes están seguros que soy yo?, pues existe otro compositor con nombre parecido e igual apellido". La confirmación lo trastornó un poco, porque considera que hay muchos con cualidades y después de la entrega, pensó en ellos, confiesa Álvarez Sanabria.

"Nunca he creído en que un premio te hace mejor que otros —revela— (aunque es acreedor de 21 premios y menciones en diversos certámenes, en los concursos 26 de Julio de las FAR y de la propia UNEAC) pero es un estímulo, un reconocimiento a la labor social que uno ha hecho. Quise decir unas palabras en el acto de entrega y no pude, pero tuve presentes en la memoria a todos los que me han ayudado, como Roberto Ondina (flautista), Federico Smith, José Ardévol, Roberto Valdés Arnau, Adolfo Guzmán, Rafael Somavilla, Argeliers León, Edgardo Martín y otros ya fallecidos."

"También —añade— recordé a mis mentores espirituales que me han ayudado y enseñado fuera del aula: Harold Gramatges y Leo Brouwer. Me dio alegría invitar a Pedro Cruz, que fue mi primer maestro en la Escuela Nacional de Arte, donde estudié desde 1962 a 1968."

Carlos Álvarez Sanabria (La Habana, 2 de mayo de 1947), cuenta con una valiosa obra autoral, en la que destacan Despedida a un guerrillero, para voz y piano, con texto de Francisco Garzón Céspedes (Premio 26 de Julio de las FAR); la pieza sinfónica M-26-7, Ser, pueblo invencible; la de cámara: Sobre piedras, grabados.

Si uno le pregunta acerca de satisfacciones recibidas, no lo piensa y responde: "La principal es haber nacido en Cuba. Ver la obra de la Revolución. Vivir en una sociedad que propicia la creación y la solidaridad entre los hombres, que es la verdadera libertad y por ello trato de aportarle con mi obra".

Si se le cuestiona contrariamente, sin sonrojo revela: "¿Insatisfacciones? No haber estrenado la mayoría de mis obras, que en parte es responsabilidad mía, pues no he insistido al respecto. Como he ocupado responsabilidades de dirección (fundador del Consejo Técnico Asesor del ICRT, subdirector y jefe de programación de CMBF Radio Musical Nacional, entre otras) no las he promovido. Siempre decía: `Pongan la de otros autores'. Además, me gusta añejar mis obras y años después, las retomo y las pulo".

¿En qué trabaja Carlos actualmente? "En un concierto para guitarra y orquesta que pienso dedicárselo a Leo y Jesús Ortega, mis dos grandes maestros en el instrumento. En 1988 escribí un preludio para Ortega que Leo escogió para el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana y fue con el que ganó Joaquín Clerch. Alrededor de esta pieza surgió una simpática anécdota: la obra se grabó para CMBF y el locutor Moreno de Ayala dijo que era de Juan Sebastián Bach, cuando no tiene que ver nada con su estilo y aún le adjudican su autoría".

 

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