SAN SALVADOR, 15 de junio (PL).—
El Salvador se ubica dentro de los países incumplidores de los
estándares mínimos para evitar la explotación de mujeres y
niños, admiten hoy fuentes oficiosas.
La trata de blancas y la explotación
sexual y laboral de mujeres y menores de edad andan a la orden del
día en este país, el más violento de Centroamérica, donde se
registran 139 homicidios cada 100 mil habitantes.
El Salvador, igual que Costa Rica,
Nicaragua y Panamá, es un territorio de tránsito, destino, y
fuente de tráfico de femeninas y menores destinados al comercio
sexual, señalan las fuentes.
Al mismo tiempo, los emigrantes
salvadoreños se han visto precisados a soportar trabajos forzosos
en países intermedios o de destino, como es el caso de Estados
Unidos, Canadá, México y otros de la región.
Informes de instituciones
humanitarias y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
confirman que algunos nacionales han sido llevados a suelo
estadounidense para trabajar en la agricultura comercial y otras
labores del agro.
Incluso, dentro de las fronteras
salvadoreñas, las mujeres y niños son traficados desde el área
rural, en el occidente y oriente del país, hacia las zonas urbanas
para ser prostituidos.
El gobierno no aplica vigorosamente
las leyes existentes que prohíben el trasiego ilícito de personas,
principalmente del sexo femenino, y las sentencias contra los que
incurren en esos delitos son escasas, agregan las fuentes.
Aunque el número de personas
explotadas y en condiciones de semiesclavitud no pueden precisarse,
especialistas de la institución humanitaria Casa Alianza consideran
en un sector tan vulnerable como la niñez estos casos superan los
miles.