WASHINGTON, 14 de junio (PL).—
El vicepresidente estadounidense, Richard Cheney, podría ser llamado
a declarar, de cumplirse una petición de los abogados defensores de
Lynndie England, la soldado que posó junto a prisioneros iraquíes
torturados en la cárcel de Abu Ghraib.
De acuerdo con el diario
Pittsburgh-Post Gazette, la defensa de England, entregó una lista
de un centenar de personas que deberían testificar en ese caso,
entre las cuales se incluyen a Cheney, al secretario de Defensa,
Donald Rumsfeld, y a sus vices Paul Wolfowitz y Stephen Cambone.
La decisión final sobre quiénes
serán los testigos en la corte marcial la adoptará el juez militar
a cargo, quien tiene en sus manos la posibilidad de convertir la
vista oral contra la soldado en un proceso legal que apunte contra
la cúpula de poder en Estados Unidos.
Entre los halcones del Departamento
de Defensa que también podrían ser citados se menciona a los
generales Ricardo Sánchez, jefe de las tropas estadounidenses en
Iraq, y Geoffrey Miller, ex jefe de la prisión del Pentágono en la
base naval de Guantánamo, quien ahora se encuentra a cargo de todo
el sistema penitenciario en el país árabe.
Además, los abogados de England
piden que comparezcan el consejero legal de la Casa Blanca, Alberto
González, y altos funcionarios del ente de Justicia.
La corte contra la soldado tendrá
lugar en Fort Bragg, Carolina del Norte, el 22 de junio próximo.
Este lunes también trascendió que
un grupo de militares a cargo de interrogatorios en Abu Ghraib
alertó a la cúpula castrense sobre los abusos a prisioneros, dos
meses antes de lo que han reconocido oficiales de alto rango del
Pentágono.
Según el diario The New York Times,
tales aseveraciones salieron a relucir en entrevistas en Alemania y
Estados Unidos con personal que trabajó en la cárcel, el cual
asegura que los maltratos incluyen los casos de cinco generales
iraquíes a quienes les fueron propinadas palizas con los ojos
vendados.
El Times señala la existencia de
documentos redactados por la unidad de evaluación de los detenidos,
en cuyas páginas se denunciaron al menos 20 casos de maltrato.
"Algunos prisioneros
describieron abusos en otras cárceles antes de ser transferidos a
Abu Ghraib, pero al menos siete incidentes se produjeron en esa
prisión", señaló el cotidiano.
Cuatro de ellos ocurrieron en la zona
"controlada por el servicio de inteligencia militar",
área donde fueron tomadas las fotos sobre las torturas y
violaciones sexuales de que fueron víctimas los reos iraquíes.
Entre los casos denunciados figura el
de un detenido, a quien se obligó a permanecer de pie desnudo, con
libros en la cabeza, mientras un soldado vertía agua fría sobre su
cuerpo, y el de un prisionero, a quien interrogó una mujer mientras
se burlaba de sus genitales.
Aún cuando la cúpula del Pentágono
insiste en que los abusos fueron incidentes aislados, cada día
salen a relucir más evidencias sobre la implicación de los altos
mandos del Ejército en estas prácticas, especialmente de quienes
dirigen la inteligencia militar.