El Presidente de Cuba, Fidel Castro
Ruz, envió un mensaje al Grupo de los 77, integrado por 131 países
subdesarrollados más China, reunido en Brasil al conmemorarse el
cuadragésimo aniversario de su creación.
El encuentro sesiona en la ciudad de
Sao Paulo a nivel ministerial, previo a la XI Conferencia de la ONU
para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que comenzará este domingo
y se extenderá hasta el día 18 del presente mes.
Por su importancia, Prensa Latina
transmite el texto del mensaje.
Distinguidos participantes en la
Reunión Conmemorativa por el Aniversario 40 del Grupo de los 77:
Hace cuatro décadas, los países
del Tercer Mundo decidimos unirnos para impulsar juntos nuestras
posiciones en la economía mundial. En vísperas de la Primera
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ya
identificábamos problemas apremiantes para los países
subdesarrollados y reclamábamos, como todavía lo hacemos, nuestro
derecho al desarrollo económico y social y a una vida mejor para
nuestros pueblos.
En los años siguientes, otros
pueblos del Tercer Mundo alcanzaron su independencia, y fuimos
sumando nuevos miembros a nuestro grupo. Hoy somos 132 países, y
constituimos una fuerza capaz de defender con éxito nuestro derecho
a vivir en un mundo mejor y más justo, si actuamos unidos.
La mayoría de los problemas que
identificamos en el momento de la creación del Grupo de los 77, no
sólo subsisten, sino se han agravado en la medida en que se ha
consolidado el orden económico mundial explotador e injusto que
caracteriza a la globalización neoliberal.
Hoy nos enfrentamos a un mundo
donde:
El 20 por ciento de la población
realiza el 86 por ciento del consumo total.
Más de 850 millones de adultos
son analfabetos.
Más de 12 millones de niños
mueren cada año en el Tercer Mundo a causa de enfermedades
curables.
No asisten a la escuela 325
millones de niños en los países subdesarrollados.
El intercambio desigual en el
comercio internacional se ha profundizado. El poder de compra de los
productos básicos diferentes del petróleo es menos de un tercio
del que era al crearse la UNCTAD.
Resulta evidente que el actual
orden económico internacional, que genera desigualdades e
injusticias crecientes, funciona sólo para la minoría de la
población del planeta y excluye de sus beneficios a la gran
mayoría.
Existen los recursos para
financiar el desarrollo. Lo que falta es la voluntad política de
los gobiernos de los países desarrollados.
Los niveles de la deuda externa
del Tercer Mundo resultan insostenibles e incompatibles con el
desarrollo económico de nuestros países. Cada día enfrentamos
nuevas condicionalidades por parte de los países y organizaciones
acreedoras que, por esa vía, tratan de imponer modelos que sólo
han conducido al empobrecimiento aún mayor de los pueblos.
El problema de la deuda externa
debe ser resuelto de una vez. La deuda debe ser condonada. Es
imposible alcanzar las metas del desarrollo con una carga tan
onerosa.
La Ayuda Oficial al Desarrollo
prometida por los países industrializados aún dista de alcanzar
las metas acordadas por Naciones Unidas. Los países desarrollados
tienen el deber y la responsabilidad de financiar el desarrollo de
los países que fueron sus colonias.
Hoy vivimos en un mundo donde se
invierte una proporción cada vez más alta de los recursos en la
industria de la guerra, mientras muchos millones de personas sufren
la pobreza extrema y cada año mueren decenas de millones a causa de
la desnutrición y las enfermedades curables.
Es cada vez más alarmante el
deterioro del medio ambiente y el efecto devastador del cambio
climático en los países del Tercer Mundo. En nuestros países
escasean los alimentos y las fuentes de agua potable, mientras en
los países desarrollados se derrochan continuamente los recursos.
En el mundo actual, caracterizado
por un orden global unipolar y neoliberal, bajo la dictadura
económica y militar de una superpotencia que trata de imponer su
modelo como único patrón para toda la humanidad, los países del
Sur debemos seguir fortaleciendo nuestra unidad y cooperación.
Sólo unidos podremos aspirar a hacer prevalecer nuestros derechos.
En este necesario empeño, al Grupo de los 77 le corresponde un
papel de extraordinaria importancia.
En la Cumbre Sur, celebrada en La
Habana hace ya cuatro años, se reactivaron y actualizaron las
prioridades y mecanismos de nuestro grupo. Sin embargo, mucho nos
falta por hacer para cumplir cabalmente el Plan de Acción adoptado
entonces. Por eso nos parece de capital importancia la celebración
de una Segunda Cumbre de los Países del Sur, que será una ocasión
propicia para defender nuestro ideal de preservar la paz, reafirmar
el multilateralismo y fortalecer la cooperación internacional.
Cuba, víctima por más de
cuarenta años del bloqueo, la guerra económica y las agresiones de
todo tipo por parte del Gobierno de los Estados Unidos, que en las
últimas semanas ha recrudecido sus acciones agresivas para tratar
de someter a nuestro pueblo, reitera su compromiso con la
cooperación y la concertación de esfuerzos entre nuestros países,
y reitera que no vacilará en continuar brindando su solidaridad
desinteresada y su apoyo a los pueblos del Tercer Mundo.
(Firmado) Fidel
Castro Ruz