Más de 10 000 personas, en
representación del pueblo cubano, participaron en la mañana de
este sábado en la Tribuna Abierta de la Revolución efectuada en el
pueblo de San Nicolás de Bari, provincia de La Habana, donde
condenaron las crueles medidas anunciadas por el Gobierno
norteamericano contra nuestro país, y su respaldo a la Declaración
del Partido y el Gobierno Revolucionario de Cuba.
Presidieron el acto los Comandantes
de la Revolución Juan Almeida Bosque, miembro del Buró Político
del Partido Comunista de Cuba, Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo
García Frías; el general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra
Frías, jefe del Ejército Occidental; Jaime Crombet, vicepresidente
del Parlamento cubano; Iván Ordás, primer secretario del Partido
en la provincia de La Habana; Julio Martínez, segundo secretario de
la Unión de Jóvenes Comunistas, y otros dirigentes del Partido, el
Gobierno, organizaciones de masas y jefes de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
El municipio habanero de San Nicolás
de Bari se encuentra a unos 65 kilómetros al Sureste de la capital
y es un territorio eminentemente agropecuario, aunque en los
últimos años se han construido allí varias fábricas de productos
alimenticios. Tiene una población de 21 457 habitantes y una
extensión territorial de 242,3 km cuadrados.
Numerosos fueron los oradores, casi
todos niños y jóvenes, protagonistas principales de la Batalla de
Ideas que actualmente libra el pueblo cubano.
Las pioneras Tania Valdés y Osiris
Díaz, estudiantes de sexto y noveno grados, respectivamente,
quienes se refirieron al cínico proyecto presentado a Bush para
contribuir al derrocamiento de la Revolución cubana.
Condenaron tal desfachatado documento
donde se plantea que cuando Cuba sea "liberada" se
vacunarán a todos los niños, y le respondieron al fascista
gobernante que desde el mismo triunfo de la Revolución cubana hay
un programa de vacunación de niños desde su nacimiento.
Denunciaron la política de doble moral de la Administración
norteamericana, cuando pretenden "cuidar" a nuestros
niños, mientras con su actitud agresiva contra pueblos como
Afganistan e Iraq, matan a miles de inocentes infantes y dejan a
otros mutilados y huérfanos, y millones de ellos mueren todos los
años en África y América Latina de hambre y enfermedades.
Por su parte, la jurista Yarmila
Fonseca y el profesor Emilio Toledo se refirieron a cómo mientras
el capitalismo sumerge en la ignorancia y el desempleo a los pueblos
que explotan, nuestro sistema socialista desarrolla importantes
Programas en sectores de la educación, la salud, nuevas fuentes de
trabajo y la seguridad social, y en particular los dirigidos a la
superación y formación de las nuevas generaciones. Dijeron que
esas conquistas nuestro pueblo nunca se las dejará arrebatar y si
la Administración yanki pretendiera invadirnos, las defenderán al
precio que sea necesario, y condenaron también el criminal bloqueo
económico que sufre la Isla desde hace más de 40 años.
La enfermera Juana de los Ángeles
Govín se refirió a la atención en la salud que recibe nuestro
pueblo y la ayuda solidaria que Cuba presta en esa esfera a otras
naciones de África y América Latina, de la cual ella es testigo
como trabajadora internacionalista. Dijo que mientras nuestro país
salva vidas y reparte amor y paz de forma desinteresada, los
fascistas y guerreristas de los imperios norteamericano y europeos
llevan la muerte, destrucción y la desunión a los pueblos que
sufren la invasión de sus territorios.
Julio César González, trabajador
azucarero, dio una visión de cómo en la etapa capitalista en Cuba
eran explotados los que laboraban en ese sector y asesinados sus
dirigentes, y los cambios que se produjeron al triunfo de la
Revolución, mejoraron las condiciones de empleo y de vida, y el
pueblo forjó su propio destino. Denunció que la
"democracia" que hubo antes en nuestro país es la que
quiere volver a implantar el Gobierno norteamericano, y esa nuestro
pueblo no la quiere, porque la verdadera democracia es la que los
cubanos disfrutan hoy con el socialismo.
También se escuchó la voz del joven
Juan Carlos Gálvez, cadete del Centro de Enseñanza Militar
Hermanos Martínez Tamayo, quien expuso que entre las medidas
planteadas por Bush están restringir más aún el intercambio entre
los pueblos cubano y norteamericano, y reflexionó que trata así de
impedir que los estadounidenses viajen a Cuba por temor a que
conozcan la verdad de lo que ocurre en nuestro país, de los
programas que desarrolla la Revolución en beneficio de la sociedad.
Expresó el amor y respeto que los cubanos sienten por el verdadero
y noble pueblo norteamericano.
Por último, Alberto Rodríguez
Batista, segundo secretario de la UJC en la provincia de La Habana,
condenó la política aventurera y agresiva de la Administración
yanki y dijo que si intentaran agredirnos y arrebatarnos nuestras
conquistas, el pueblo cubano se levantará como un solo hombre junto
a Fidel en la primera línea de combate, con la fuerza y valentía
legada por los próceres y mártires de la Patria.
Condenó la injusta sanción impuesta
a los Cinco luchadores antiterroristas Cubanos Prisioneros
políticos del imperio, y dijo: a Ramón, René, Gerardo, Antonio y
Fernando, llegue la voz de los jóvenes cubanos como un mensaje de
aliento y de un pueblo que sigue el ejemplo de ellos, convencidos de
la causa que defienden y seguros de que volverán a la Patria.
En la Tribuna Abierta también se
disfrutó de las actuaciones de numerosos artistas del ámbito
nacional y local, así como de los murales gigantes hechos por
pintores de San Nicolás de Bari, quienes expusieron el folclor y la
lucha del pueblo cubano.