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Ballet hacia
Camagüey
ANDRÉS D. ABREU
El Ballet Nacional de
Cuba concluirá este fin de semana, en el Teatro Principal de
Camagüey, una temporada de presentaciones que comenzó el pasado 7
de mayo en la sala García Lorca, del Gran Teatro de La Habana, con
siete funciones de la obra La Cenicienta, y que continuó en
esta propia instalación con otras cuatro jornadas de un
Programa-Concierto que incluyó las coreografías Las sílfides,
La fille mal gardée y un variado número de atractivos pas de
deux del repertorio clásico, donde Sadaise Arencibia y Miguelángel
Blanco, en Silvia; Viengsay Valdés y Joel Carreño, en
Esmeralda; Bárbara García y Romel Frometa, en El corsario;
Laura Hormigón y Oscar Torrado, en el Grand pas classique, y
Alihaydeé Carreño y Rolando Sarabia, en Diana y Acteón,
formaron duetos que consiguieron estremecer el escenario de Prado y
San Rafael.
De manera individual ha
sido una venturosa temporada para Joel Carreño, quien como Gustav
(primero junto a Viengsay Valdés y mejor acompañando a Annisa
Curbelo), supo sortear laudablemente las dificultades coreográficas
de La Cenicienta, para luego mostrar su apropiada capacidad
de bailar la poética fokiniana de Las Sílfides. Otros que
exaltaron comentarios favorables fueron Yolanda Correa, como la Hada
Rava, y Miguelángel Blanco por su ascenso interpretativo,
especialmente en la manera de recrear al maestro de danzas Monsieur
Toucour, ambos personajes de La Cenicienta. Mientras que
Marina Villanueva e Idania La Villa, como las hermanastras Yvette y
Fanchon, Victor Gilí, como la madrastra Loentyne, y Taras Domitro,
como Waldemar el hermano del príncipe, conformaban el elenco de
personajes que mejor resaltó el desbordante tono farsesco que colma
la fatigosa y técnicamente complicada versión danzaria del cubano
Pedro Consuegra sobre el cuento de Charles Perrault.
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