Pancho Amat, un homenaje al virtuosismo

Omar Vázquez

Foto: RAÚL LÓPEZFrancisco (Pancho) Amat superó con creces las expectativas del Concierto homenaje por sus 35 años de vida artística para protagonizar una gala sorprendente. El tresero se sintió a sus anchas gracias a su facilidad para explotar todas las posibilidades del cordófono nacional, y al atractivo de sus invitados.

Facilidad que es la suma de años de conocimientos, pues como destacó el colega Lino Betancourt en sus palabras de elogio, Pancho (Güira de Melena, 1950), desde niño aprendió de Herminio Pérez y de un pinareño al que llamaban Lucumí. Después, como él reconoció, bebió de Isaac Oviedo, Andrés Echavarría —El Niño Rivera— (al que rindió tributo con la interpretación de El jamaiquino), Arsenio Rodríguez y otros grandes.

Desde Míriam Ramos, en Retorna, de Sindo, a dúo con Williams Borrego (cantante del Cabildo), David Álvarez (el de Juego de Manos), hasta Diego El Cigala y Javier Colina (contrabajista), en He perdío' contigo, un bolero moruno que él soneó, todo fue del mayor nivel.

Pancho y su Cabildo del Son y la Orquesta Cubadisco, dirigida por el maestro Manuel Duchesne Cuzán e integrada por relevantes músicos, dieron lecciones de buena colaboración al cerrar el programa con una excelente interpretación de la Suite de temas populares (conformada por La sitiera, de Rafael López; Night and day, de Cole Porter; hasta Capullito de alelí, de Rafael Hernández), con resaltantes arreglos de Julián Betancourt. Los aplausos fueron unánimes. Gala que hay que agradecer también a Daniel Alcolea —dirección artística— y a los que con él colaboraron en su lograda plasmación escénica.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir