|
Los mejores sones de su
vida
Con Víctor Víctor en
Casa de las Américas
PEDRO DE LA HOZ
Víctor
Víctor sintió a Casa de las Américas como su casa. El público que
colmó la sala Che Guevara de punta a punta acogió al cantautor
dominicano como a alguien de la familia al que da gusto verlo animar
su fiesta.
No podía ser de otra
manera. El prometido repaso cantado de la bachata, el género
romántico por excelencia del hermano país, terminó por crear una
instancia en la que los sones de una y otra tierras se transfundieron
en un mismo torrente de calidez.
Vitico interpretó los
clásicos de la bachata, desde que se les decía canción de amargue
hasta esos aires suyos insuperables por el hálito poético popular
que despiden: Mesita de noche y Ando buscando un amor
mantienen la frescura del primer día.
Pero tanto como los
cubanos soneamos casi todas las músicas que se nos arrimen, Vítico "bachateó"
canciones de la trova cubana. Años, de Pablo Milanés, y, sobre todo,
por su radical y sorprendente transformación, Rabo de nube, de
Silvio Rodríguez, parecieron páginas listas para insertarse, de
forma natural, en las esquinas de las ciudades quisqueyanas.
Tampoco podía ser de otra
manera tratándose de un cantautor que aprendió de su padre el amor
por Miguel Matamoros y que cayó rendido a los pies de El colibrí,
cuando Silvio le enseñó el camino de nuestro Santiago.
Para que la magia fuera
completa, Vitico tuvo el respaldo de Los Tres de la Vellonera. Ritmo
seguro, sinuoso, acariciante, en el que destaca la maestría del
guitarrista Juan Francisco Ordóñez. "Es que toca la guitarra como si
también tuviera a mano un tres y un laúd al mismo tiempo", observó
curiosamente entusiasmado Issac Delgado, quien compartió primera fila
en la velada junto a Pedro Sáez, miembro del Buró Político del
Partido y primer secretario en Ciudad de La Habana, y el poeta Roberto
Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas.
Un largo aplauso abrazó
al cantor cuando dijo: "Quiero decir que Los Tres de la Vellonera
estamos con Cuba hoy y para siempre".
Los mejores sones de la
vida de Víctor Víctor están prendidos en la nobleza de su alma y de
su canto.
|