Sequía en Las Tunas

De cara a una vieja conocida

GERARDO GONZÁLEZ QUESADA
FOTOS: NORGE SANTIESTEBAN

LAS TUNAS.— Suelos agrietados, árboles con las raíces al descubierto, vacunos con sensible pérdida de peso corporal y limitaciones reales de la población en cuanto a la disponibilidad de agua, reflejan la severa y persistente sequía que en los últimos meses deja sentir sus efectos en los ocho municipios de esta provincia oriental.

Presa El Rincón, casi en el nivel muerto.

Más de 101 000 personas padecen la carencia de agua en los embalses del territorio y la ausencia de precipitaciones que impiden la recuperación del manto freático y de las presas y micropresas.

Hasta el 15 de mayo solo se reportaban 75 milímetros de lluvia, válidos para el 25% del promedio histórico para ese mes. Ese acumulado para los cuatro meses y medio del año en curso es el 7% de la media histórica provincial, que es de 
1 126.

Especialistas de la dirección de Recursos Hidráulicos, de Meteorología y de la delegación del CITMA, opinan que son varias las causas, pero una esencial es la pobre reforestación del territorio, ya que en los últimos 20 años ha crecido solo el 2,2%.

Hoy los tuneros sufren las consecuencias de un régimen lluvioso inestable en los últimos años, el cual ha ido acumulando un déficit que lo enmarca ahora en más de 400 milímetros por debajo de la media histórica.

Raymundo Pérez Vega, delegado de Recursos Hidráulicos en la provincia, explicó que los embalses tienen 109 millones de metros cúbicos, el 31% de la capacidad total.

La presa El Rincón, principal fuente de abasto a la ciudad capital almacena 1,7 millones de metros cúbicos, en un área que puede tener más de 21.

La provincia históricamente ha padecido severas sequías, pero ahora la acumulación de esos déficits hace mayores estragos en las aguas subterráneas, con descensos superiores a 1,20 metros en muchos lugares.

Para Amado Luis Palma, especialista principal en Gestión Ambiental y Coordinador del Programa de Desertificación y la Sequía, estos procesos no pueden verse aislados.

Explica que Las Tunas se ha caracterizado por largos períodos de sequía y precisamente su nombre obedece a la capacidad de desarrollo de especies propias de zonas áridas y semiáridas. Por ejemplo, en el municipio de Majibacoa, en la zona de Cenicero, casi en la mitad del parte-agua (división de las corrientes pluviales hacia el Norte y el Sur) se encuentra un manglar, que en línea recta está a 75 kilómetros de la costa.

Esos antecedentes curiosos, apunta, llaman a la reflexión en términos de la potencialidad salina de nuestros suelos, las irregularidades en el régimen lluvioso, junto a los procesos de desertificación. De ahí, la necesidad de proteger, todavía mejor, nuestras cuencas hidrográficas, incrementar la reforestación, el mejoramiento y la conservación de los suelos, la descontaminación ambiental y el manejo adecuado del agua.

Refiere que todo eso implica desarrollar una conducta responsable de cuantos interactúan en el ecosistema, o sea, no basta con la educación, la información y la capacitación ambiental, es necesario asumir disposición al cambio para buscar la sustentabilidad, frente a estos fenómenos naturales.

Añade que por eso el problema de la sequía está íntimamente asociado a la desertificación, pues se trata de la reducción de la capacidad productiva de los suelos, como resultante de la falta de agua, laboreo inadecuado del suelo y sus características agroquímicas de ellos.

REALIDAD VS. MEDIDAS

Recursos Hidráulicos mantiene el suministro regulado del líquido a la población y se ajustaron las entregas y gastos de los grandes consumidores como el combinado de productos lácteos, de refrescos, otras industrias, y hospitales.

Funcionan 21 pipas en la distribución de agua a la población y se incorporarán otras 12 en los próximos días. Existen para ello siete puntos de llenado de esos carros-cisternas y próximamente se completarán los nueve que se necesitan para este servicio, pues 147 comunidades reciben el líquido mediante pipas.

Dañada históricamente por severas sequías, la de ahora hace mayores estragos en las aguas subterráneas.

Gracias al apoyo de los organismos de la Administración Central del Estado, se han suprimido 1 286 salideros en conductoras y redes hidráulicas, mientras que 50 edificios multifamiliares de la ciudad capital, se abastecen mediante cisternas y tanques. En otros 26 se solucionaron salideros en tuberías interiores.

Como inversiones decisivas están la aprobación de las conductoras para los sistemas Cayojo-Las Tunas y Jucarito-El Rincón, esta última, superior al 
1 765 000 dólares y más de 3 545 000 pesos en moneda nacional, sobre un tramo de 21 kilómetros desde la vecina provincia de Granma, y que aportará 260 litros por segundo para el suministro a las familias de Las Tunas.

La provincia está en posibilidad, de ser necesario, de aplicar variantes para mantener la distribución del agua a la población como primera prioridad, elevar el número de pipas, ampliar la construcción de reservorios o cisternas y construir pozos en comunidades donde las fuentes de abasto se han secado.

LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA

Al analizar la situación en la agricultura se observa que en su sistema de embalses solo retiene 11,3 millones de metros cúbicos de agua, o sea el 30% de la capacidad.

La ganadería es una de las ramas de la
  agricultura tunera con sensibles daños.

Las pérdidas económicas en los últimos tres años ascienden a unos 35 millones de pesos y de ellos 11 en lo que va del actual. La producción de viandas comenzó a decrecer en abril pasado, al acopiarse solo 584 000 quintales de más de 644 000 comprometidos.

En la producción lechera las pérdidas superan el millón de litros. Ante la difícil situación se han instalado 50 molinos de viento, entre noviembre y mayo de este año, y se construyeron 102 pozos criollos en cuencas más fértiles.

Los pecuarios tienen bajo riego 171 hectáreas y prevén beneficiar con sistemas a otras 500, para diversificar la base alimentaria y mejorar el suministro de forrajes a la masa animal.

En las entidades de cultivos varios han abierto unos 1 000 pozos y acometen la siembra de especies de ciclo corto como yuca, boniato y calabaza.

Se amplía el uso de la tracción animal en las estructuras productivas y los agricultores que producen alimentos aprovechan cada recurso disponible.

Mientras se espera por la lluvia, y el alegrón llega con cada palmo de cielo encapotado, también los hombres y mujeres de este territorio laboran con optimismo y confianza, y lo mejor, lo hacen de manera cooperada, en equipo, para enfrentar, con inteligencia y sabiduría, las adversidades climáticas.

 

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