NACIONES UNIDAS, 27 de mayo (PL).—
La situación de seguridad en Afganistán empeoró en los últimos
meses, según afirmó hoy aquí el representante especial de las
Naciones Unidas en el país bajo intervención estadounidense, Jean
Arnault.
Los incidentes armados se
incrementaron en las áreas de mayor riesgo, particularmente en el
sur, y se esperan más con la llegada de la primavera, expuso en una
intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Fuerzas antigubernamentales atacan
efectivos de la coalición militar ocupante liderada por Estados
Unidos, policías afganos, a la administración civil, y a
representantes gubernamentales y de organizaciones internacionales.
A ello se suman rivalidades violentas
entre facciones locales, en algunos casos aparentemente vinculadas
al tráfico de droga y sin ninguna conexión con elementos del
Talibán en distintas provincias del país.
En la propia capital, Kabul, si bien
hace tiempo no se registran ataques suicidas, las patrullas de la
Fuerza de Asistencia a la Seguridad (FIAS) y hasta su propio cuartel
general se han convertido en blancos de cohetes y granadas.
A juicio de Arnaul, ese alto nivel de
inseguridad tiene impactos negativos en el actual proceso electoral
en curso, uno de los principales objetivos de la misión de las
Naciones Unidas en Afganistán.
Hasta la fecha se han registrado unos
dos millones 700 mil votantes, pero en las nueve provincias del sur
y el sureste, apenas se logró empadronar al 12 por ciento de los
potenciales electores.
Para septiembre próximo se preven
comicios presidenciales y legislativos, con vistas a reemplazar la
actual administración provisional.
El funcionario señaló que tampoco
el financiamiento de ese proceso ha marchado bien, ya que a estas
alturas los fondos prometidos por países donantes interesados
adolecen de un déficit de dos millones 600 mil dólares.