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Aparece en EE.UU. el fantasma de
Viet Nam
JIM
CASON Y DAVID BROOKS
Corresponsales de La Jornada
WASHINGTON Y NUEVA YORK,
26 de mayo.— "La respuesta sopla en el viento", cantaba en los
sesenta Bob Dylan, quien esta semana cumplió 63 años. Ese pasado
empieza a invadir al presente, con inevitables comparaciones de
tiempos de Viet Nam y Watergate, de polarización política, de
soldados muertos, pedidos de juicio político al Presidente, y hasta
la nostalgia de los años sesenta en campañas publicitarias de
empresas transnacionales.
Los antiguerreristas de EE.UU. colocaron muy cerca del Capitolio 800 pares de botas en señal de los militares muertos en Iraq en una guerra injusta e ilegal.
Tal vez la única
diferencia es el enemigo oficial.
Antes era el comunismo,
ahora es el "terrorismo".
En los últimos días,
con algunos programas de radio celebrando la música de Dylan como
trasfondo, hay una amplia gama de eventos y noticias que marcan el
retorno de los tiempos de Viet Nam y Watergate.
Primero, el fantasma de
la guerra de Viet Nam empieza a rondar por el país. Los hasta la
fecha 800 ataúdes cubiertos con la bandera estadounidense
provenientes de un país que la mayoría de los estadounidenses
probablemente no podría ubicar en el mapa mundial, empiezan a
provocar dudas sobre un conflicto bélico fuera de control. Otra
intervención e invasión para "defender la libertad", y otra vez en
nombre de la "dignidad humana" revelaciones de atrocidades cometidas
por las fuerzas estadounidenses.
El mismo reportero que
dio a conocer la matanza de My Lai, Seymour Hersh, revela ahora las
atrocidades estadounidenses en Iraq. Las encuestas empiezan a
registrar el giro de la opinión pública, antes firme en apoyo de
la propaganda oficial, dudando hoy de su veracidad, igual que hace
más de tres décadas.
E igual que a finales de
los sesenta y principios de los setenta, una serie de mentiras y
engaños, tanto en torno de la guerra como en la política nacional
y el encubrimiento de estas acciones, provocó un debate abierto
sobre la necesidad de destituir al Presidente.
El periodista Carl
Bernstein —quien junto con Bob Woodward reveló los hechos que
finalmente llevarían a la renuncia de Richard Nixon por el
escándalo Watergate—, escribió esta semana que hace 30
años un Presidente fue "obligado a renunciar por los crímenes sin
precedentes que él y sus asistentes cometieron contra la
Constitución y el pueblo de Estados Unidos". La famosa pregunta de
ese tiempo se vuelve relevante de nuevo, señala Bernstein, ¿qué
sabía el Presidente y cuándo lo supo?
Bernstein, en un
artículo publicado esta semana en el periódico nacional USA
Today, escribe: "Hoy, Estados Unidos está enfrentado con otra
guerra mal considerada, concebida con fervor ideológico y
desarrollada con un desdén a la verdad, con una desatención a la
historia y una aseveración arrogante del poder estadounidense que
ha asombrado y enajenado a gran parte del mundo, incluidos los
aliados tradicionales. En una coyuntura de la historia en que
Estados Unidos necesitaba un Presidente para encabezar de manera
inteligente y firme una campaña internacional contra el terrorismo
y sus causas, Bush decidió unilateralmente declarar la guerra
contra un Estado totalitario que nunca representó una amenaza
terrorista; declarar la exención de la ley internacional sobre el
tratamiento de prisioneros; suspender las garantías
constitucionales hasta para no combatientes en casa y en el
extranjero....".
En este caso, dice
Bernstein, el tema podría no ser los "altos crímenes y delitos
menores" —la frase constitucional en referencia a la facultad para
destituir a un Presidente empleada en el caso contra Nixon—, "sino
más bien el fracaso de Bush, o su incapacidad, de ser un líder
competente y honesto".
Ralph Nader, líder de
defensa de los derechos de ciudadanos y consumidores y ahora
candidato presidencial independiente, calificó esta semana a Bush
de "militarista mesiánico" que debería ser destituido por llevar
al país a la guerra contra Iraq con "pretensiones falsas". En un
discurso ante el prestigioso Council on Foreign Relations, Nader —otro
veterano de las luchas de los sesenta— dijo que Bush había
excedido su autoridad al ordenar la invasión ante una amplia
oposición dentro y fuera de este país, algo que considera llega al
nivel de "altos crímenes y delitos menores" marcados por la
Constitución.
Mientras tanto, la
guerra continúa provocando ansiedad y preocupación, como fue en
los últimos años de Viet Nam. Este domingo, el famoso
caricaturista Garry Trudeau, autor de la tira cómica Doonesbury,
que aparece en miles de periódicos estadounidenses y en el
extranjero y que por su abierta crítica a la guerra ha sido
censurado, publicará en su cartón todos los nombres de los
soldados estadounidenses muertos en Iraq, informó el periódico Guardian
de Inglaterra. El rotativo señala que se hará justo un mes
después de que el programa de noticias Nightline de ABC
dedicó su programa a pasar lista de todos los muertos
estadounidenses en ese conflicto.
Otro veterano de la
guerra de Viet Nam es el candidato demócrata a la presidencia, y se
enfrentará a otro contemporáneo de esa época, quien hizo todo
para evadir ir a esa guerra, pero que hoy encabeza y glorifica esta.
Sin embargo, en el debate político entre estos dos veteranos de los
sesenta, nadie se atreve a denunciar esta guerra, ya que sería
antipatriótico hacerlo y una "traición" a los soldados que
arriesgan su vida allá. Como comenta el cómico Lewis Black, "el
Partido Demócrata es el partido sin ideas; el Republicano es el de
las malas ideas... No hay nada peor que un demócrata y un
republicano cuando deciden trabajar juntos".
Las guerras, lejos de
aquí, de donde solo llegan imágenes seleccionadas y casi siempre
ocultando lo peor, lo inaguantable —con la cooperación de los
medios masivos— tienen el efecto de imponer límites sobre el
debate político tradicional en Estados Unidos.
Igual que durante los
largos años de Viet Nam, pero en esta ocasión, cada día se
revelan pruebas de más mentiras y encubrimiento oficial de abusos y
de justificaciones para la guerra. O sea, también están presentes
los elementos de donde nació una palabra para resumir las
violaciones de la ley, la mentira oficial, y su encubrimiento: Watergate.
Las implicaciones
políticas de los fantasmas de Viet Nam y Watergate en esta
coyuntura se manifestarán durante los próximos cinco meses que
culminarán en la elección presidencial. Y tal vez no terminará
ahí. Un veterano reportero en Washington recuerda que aunque Nixon
cometió una serie de delitos y engaños antes de la elección,
logró reelegirse de manera abrumadora. Sin embargo, debió
abandonar la presidencia a mediados de su segundo periodo cuando el
destino lo alcanzó.
LA NOSTALGIA EN LA
PUBLICIDAD
En tanto, con tanta
nostalgia por los sesenta, empresas transnacionales han decidido
emplear algunos elementos de la oposición de esos años para vender
sus productos. La empresa energética Shell tiene un anuncio donde
una mujer recuerda sus tiempos de hippie, diciendo algo como
que en ese verano, todos pensábamos que solo se necesitaba amor, "que
una flor podría detener a una bala", y que la energía solar
podría resolver todas nuestras necesidades. La ex hippie ahora
es ingeniera de Shell y afirma que se cumpla una de las tres cosas
no está mal, ya que Shell es la principal generadora de energía
solar.
La empresa automotriz
KIA invita a un "festival veraniego de paz, amor y ahorros" en su
nueva publicidad. Otras usan música rock de los sesenta para
promover sus productos. Obviamente entienden que un sector de los
consumidores que desean atraer es la "generación de Viet Nam".
Pero como advierte la
columnista nacional Molly Ivins, también colaboradora de La
Jornada, los escándalos de abusos estadounidenses en Iraq, las
revelaciones de órdenes secretas que violan las Convenciones de
Ginebra, y el intento para encubrir todo esto ofrecen pruebas de que
los niveles más altos del Gobierno están ocultando y engañando al
público sobre lo que ocurre en esa guerra. "Uno puede leer todos
los memorando y documentos que guste", escribió esta semana en
referencia a las revelaciones de las últimas semanas. "Es
importante saber cómo empieza el fascismo".
O tal vez es hora de
cantar Maestros de la Guerra de Dylan una (y otra) vez más.
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