La complicidad de la Unión Europea
con los crímenes y agresiones de Estados Unidos contra Cuba a
través de su infame e hipócrita conducta en Ginebra y su
bochornoso entendimiento y connivencia con la Ley Helms-Burton, de
inaceptable e ignominioso carácter extraterritorial, la hacen
indigna de ser tomada en serio por nuestro pueblo.
Son estas palabras parte de los
argumentos con que el Presidente del Consejo de Estado de la
República de Cuba, Fidel Castro Ruz, expone al pueblo mexicano las
razones de su inasistencia a la III Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno de América Latina y el Caribe y la Unión Europea, en
Guadalajara.
El líder cubano, quien asegura en su
mensaje que la Isla caribeña estará óptimamente representada por
su brillante y joven Canciller, Felipe Pérez Roque, analiza
también que los europeos no se atrevieron a decir en Ginebra una
sola palabra del campo de concentración en la Base Naval ilegal de
Guantánamo.
Ni soñar siquiera —agrega— que
en esa conferencia la Unión Europea acepte la denuncia de los
asesinatos, maltratos y humillaciones que se cometen con el
incontable número de mexicanos, latinoamericanos en general y
caribeños que tratan de escapar del subdesarrollo y la miseria
impuestos por el orden económico internacional, saqueador y
genocida que hoy impera en el mundo, del cual ella también se
beneficia.
Se trata, según todos los informes
recibidos —concluye Fidel en el primero de los cinco motivos que
lo hicieron desistir de su presencia en Guadalajara—, de una
conferencia carente de contenido alguno, de carácter puramente
ceremonial, en la que la Unión Europea no se compromete
absolutamente en nada, ni siquiera al respeto más elemental del
principio de no intervención.
Analistas del acontecer internacional
han coincidido en señalar cómo este aspecto del mensaje a los
mexicanos del Presidente del Consejo de Estado cubano se corresponde
plenamente, por ejemplo, con las noticias acerca de que los europeos
impusieron sus criterios en las negociaciones del proyecto de
Declaración Final y lograron eliminar la referencia que pudiera
apuntar a las torturas y crímenes cometidos por Estados Unidos y
sus aliados en Iraq, Afganistán y la base de Guantánamo.