Cinco locomotoras de vapor inglesas
del siglo XIX conservan los azucareros pinareños, como parte de la
estrategia cubana a favor del patrimonio ferroviario de esa
agroindustria, único en el mundo.
Disponer de esa cifra en uno de los
territorios más pequeños del país en producción del crudo por
las características de su suelo, denota el empeño de los
transportistas del sector, que a la luz de la diversificación
valoran múltiples usos para esas máquinas.
Tales locomotoras, de distintos
tipos, se emplearon en la nación desde 1880 en el transporte de
caña hacia los ingenios, sin embargo el fomento de las Diesel
durante el siglo XX mermó el interés por las más antiguas y de
ahí el empeño por recuperarlas, dada su valía cultural.
Con tres fábricas de crudo y una
refinería, Pinar del Río tiene la mayor parte de ellas en los
complejos Harlem y Manuel Sanguily, ubicados en un entorno entre
plantaciones y atractivas costas, donde ese transporte es vivo
testigo de incontables aristas de la nacionalidad.
Hoy Cuba posee más de 260
locomotoras de valor histórico en el sistema del MINAZ, que ante el
actual reordenamiento prioriza su preservación para exhibirlas,
usarlas en el turismo o trenes rústicos de pasaje y mantener la
cantidad imprescindible en el tiro de caña.
Ello evidencia interés por las
tradiciones en el séptimo país del mundo en asumir el ferrocarril
como medio de transporte, el 19 de noviembre de 1837, y vincularlo
después al desarrollo azucarero. (AIN)