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Encarnizados combates en la ciudad santa iraquí de Nayaf
BAGDAD, 26 de mayo.—
Nueve iraquíes murieron y 33 resultaron heridos en encarnizados
combates hoy en Nayaf, Sur de Bagdad, entre las fuerzas
norteamericanas de ocupación y la resistencia local que responde al
clérigo chiíta Moqtada al Sadr, informaron fuentes médicas
citadas por PL.
La televisión Al
Yazzera reportó combates marcadamente severos, entre los
beligerantes, y de los cuales nunca se informa de bajas en las
tropas de ocupación.
Los funerales de los iraquíes muertos por los ocupantes yankis, se convierten en manifestaciones de protesta contra la agresión de EE.UU. al país.
Helicópteros de combate
y tanques dispararon sobre varias zonas civiles, con el argumento de
que allí se atrincheraban los seguidores de Al Sadr.
De igual forma, hoy se
informó que dos colaboradores rusos de la empresa energética
Interenergoservis fallecieron como consecuencia de un ataque armado.
En la acción murieron también dos iraquíes y otros cinco que
recibieron heridas fueron hospitalizados en policlínicas de Bagdad.
La bomba que mató a los
dos rusos estalló tras el paso por el lugar de un convoy militar
estadounidense, refleja ANSA.
ADMITEN "COBERTURA
DE PRENSA POCO RIGUROSA"
Un despacho de AFP,
desde Nueva York, refleja que el diario The New York Times publicó
este miércoles una nota entonando un "mea culpa" por la cobertura
poco rigurosa en Iraq en los meses que precedieron a la guerra y
cuya expresión más visible fue el crédito dado a las
informaciones suministradas por opositores de Saddam Huseein.
"Encontramos
un número de ejemplos de cobertura que no fueron tan rigurosos como
tenían que haber sido", afirma la nota, a tres columnas y media
página.
"En
algunos casos se publicó información controvertida apoyada por
fuentes poco cualificadas que se quedaron sin confirmar", añade.
La nota pone como
ejemplo el uso como fuente de exiliados iraquíes que obviamente
estaban interesados en un cambio de Gobierno en Bagdad.
La credibilidad de estas
fuentes ha sido puesta en entredicho desde entonces. La situación
se complicó aún más cuando los relatos de esos exiliados
iraquíes fueron confirmados con entusiasmo por funcionarios
norteamericanos convencidos de la necesidad de invadir a Iraq. |