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Sabor del Caribe
Omar
Vázquez
Uno de los rasgos que
caracteriza a los caribeños es esa resaltante cadencia para
expresar la música que llevamos por dentro. Otro es del déficit
comunicativo: queda mucho por conocernos. Bueno es que Cubadisco
2004 esté dedicado a la región. Y que haya puesto en alto su Gala
Caribeña, en el Teatro Astral. Quienes asistieron a ella, podrían
suscribir lo que dijo el sociólogo puertorriqueño Ángel Quintero
Rivera: "En el Caribe, antes del verbo fue el tambor, el ritmo
y el movimiento".
La barbadense Toni Norville ejerció su fascinación.
Toni Norville y su Banda
(Barbados), capitalizaron la fiesta. Excelente cantante, apareció
en el escenario como una erupción. Cantó como si la emotividad
fuera algo a inventar en el diccionario. Bajó al lunetario y paró
al público. Fue ella, precisamente, quien supo dar con su grupo de
baile y músicos, la primera sorpresa.
Luciano y Dean Fraser
(Jamaica), un atendible saxofonista soprano, trajeron el reggae y su
mezcla de ritmos jamaicanos con elementos del blues y el soul. El
cuarteto Intransit (Islas Caimán) y el inapagable Gary Evans, saxo
alto, cantante, director, pusieron su pimienta. Gary, multi
instrumentista capaz, alcanzó su momento mayor con su creativa
versión jazzeada de la conga El cumbanchero, de Rafael
Hernández.
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