Levantando sus voces en contra de la
política fascista de Bush está el pueblo cubano a lo largo del
Malecón habanero, en lo que es la manifestación más grande de su
historia y se espera se extienda por varias horas.
Escasos minutos nos separan de la
Proclama de un adversario al Gobierno de Estados Unidos, del
Comandante en Jefe Fidel Castro, que precedió la Marcha. En ella,
el líder de la Revolución recordó que no existe en el mundo que
Bush quiere imponer la menor noción de ética, credibilidad, normas
de justicia, sentimientos humanitarios, ni los más elementales
principios de solidaridad y generosidad.
Todo lo que se escribe sobre derechos
humanos en su mundo y en el de los aliados que comparten el saqueo
del planeta, es una colosal mentira, dijo. Más adelante señaló
que miles de millones de seres humanos viven con hambre, sin
alimentos suficientes, medicinas, ropas, zapatos, vivienda, en
condiciones infrahumanas, sin los más mínimos conocimientos y
suficiente información para comprender su tragedia y la del mundo
en que viven.
En su intervención antes de
iniciarse la Marcha de un millón de cubanos que en representación
del pueblo protestan contra las medidas adoptadas por Bush y su
llamado Programa de Transición, Fidel señaló que el objetivo no
era ofender al mandatario norteamericano, ni insultarlo, "pero
como usted se ha propuesto intimidar, atemorizar a este país, y
finalmente destruir su sistema económico, social y su
independencia, y de ser necesario su propia existencia física,
considero un deber elemental recordarle algunas verdades: usted no
tiene moral ni derecho alguno para hablar de libertad, democracia y
derechos humanos".
También destacó que el poder del
Presidente de Estados Unidos está basado en la capacidad de
destruir por la fuerza a la Humanidad con sus intentos de imponer
una tiranía mundial, ignorando y destruyendo a la Organización de
Naciones Unidas, violando los derechos de cualquier país, llevando
a cabo guerras de conquistas para apoderarse de los mercados y de
los recursos del mundo, imponiendo sistemas políticos y sociales
decadentes y anacrónicos que conducen a la especie humana al
abismo.
Ante el Malecón habanero desfilan
hoy las razones de un pueblo patriota y revolucionario que
defenderá sus conquistas al precio que sea necesario. Los cubanos
no solo tenemos la capacidad de soñar, sino también, la capacidad
de forjar. Y en ese camino de resistencia y victoria, está la
respuesta a las pretensiones injerencistas del señor Bush.