EE.UU. es el país con más gente privada de su libertad
en el mundo

Denuncia The Economist que en el sistema carcelario de ese país hay abusos parecidos a los de Iraq

JIM CASON Y DAVID BROOKS
Corresponsales de La Jornada

WASHINGTON Y NUEVA YORK, 13 de mayo.— Con 2 millones de presos, gastos por 167 000 millones de dólares, condiciones tan malas que existe la preocupación de que Al Qaeda encuentre terreno fértil para el reclutamiento, y abusos físicos y sicológicos —comparados con los casos de tortura realizados por las fuerzas de ocupación en Iraq recién revelados—, el sistema de justicia criminal estadounidense ofrece el lado oscuro del "modelo" democrático que tanto desea exportar el Gobierno de George W. Bush a todas las esquinas del mundo.

APAbu Ghraib: igual que en EE.UU.

Las recientes revelaciones del abuso de prisioneros en Iraq no son noticia para los reos estadounidenses. Entre los responsables del actual escándalo en Iraq están los mismos que han sido culpados de maltrato en las prisiones de Estados Unidos. Por ejemplo, está el caso de Lane McCotter, integrante del equipo nombrado por el procurador general, John Ashcroft, para ayudar a reconstruir el sistema de justicia criminal iraquí, y quien fue el encargado de dirigir la reapertura y entrenar a los guardias de la ahora famosa cárcel de Abu Ghraib, donde ocurrieron los abusos documentados en las fotos que han dado la vuelta al mundo.

McCotter, informó el diario The New York Times, había sido obligado a renunciar como director de prisiones de Utah en 1997, después de la muerte de un reo cuando estaba encadenado y desnudo. Después obtuvo empleo como ejecutivo de una empresa privada de prisiones, y una de sus instalaciones estaba bajo investigación del Departamento de Justicia por condiciones de inseguridad y carencia de atención médica cuando Ashcroft lo envió, como parte de un equipo, a Iraq.

McCotter fue policía militar en Viet Nam, y después director de la prisión del ejército en el fuerte Leavenworth. Después de salir de las fuerzas armadas, y antes de ser enviado a Iraq, fue director del sistema carcelario en Nuevo México y después en Texas.

El comandante en jefe George W. Bush, máximo líder militar de la invasión a Iraq, conoce bien la pésima situación del sistema carcelario en Texas. Según el Times, algunos de los peores abusos en las cárceles y prisiones de Estados Unidos ocurrieron en Texas, cuyas instalaciones estaban bajo supervisión federal durante gran parte del tiempo del mandato de Bush como gobernador del estado, por los casos de violencia de guardias contra los reos y sobrepoblación. Un juez ordenó la injerencia federal en las prisiones de Texas al encontrar que los guardias estaban permitiendo que los líderes de bandas compraran y vendieran a otros reos como esclavos sexuales.

El número de quejas y demandas legales por maltrato en las prisiones estadounidenses incluyen de todo: golpizas, violaciones sexuales, extorsión, vejaciones... y se extienden por todo el país. Hay casos de humillación, como obligar a los hombres a ponerse calzones de color rosa, ser encapuchados,obligados a caminar de rodillas y abuso sexual.

REUTERSRumsfeld sonríe y felicita a sus subordinados por "el trabajo admirable que están haciendo".

Según el Sentencing Project, organización dedicada a investigar abusos en el sistema de justicia criminal, durante los últimos 25 años, más de 40 sistemas penitenciarios estatales han sido sometidos a algún tipo de orden de un tribunal por condiciones de brutalidad, sobrepoblación, falta de atención médica o pésima alimentación. O sea, no se trata de casos aislados y excepciones. De hecho, la violencia en las cárceles, todos lo saben, es algo que siempre han tolerado las autoridades.

La crítica situación del sistema carcelario estadounidense es resultado, en parte, de que el país ocupa el primer lugar en el mundo en porcentaje de población encarcelada. Más de 2,1 millones de personas están privadas de su libertad en este país, cuatro veces más que hace 25 años. Esto es resultado de la imposición de una política más punitiva, que ha condenado a más gente con penas más largas.

Esta semana el Sentencing Project emitió un informe en el cual registra que casi el 10% de todos los reos en prisiones federales y estatales cumple condenas de cadena perpetua, un incremento del 82% desde 1982. En California y Nueva York, esa cifra se incrementa al 20% de la población encarcelada.

El costo de la "lucha contra el crimen" en Estados Unidos —policía, prisiones, tribunales— ha llegado a índices récords de 167 000 millones de dólares en el 2001, la cifra más reciente, según el Departamento de Justicia, un incremento de 150% en términos reales desde 1982.

Estados Unidos es el mayor encarcelador en el mundo, señala The Economist, ha incrementado su población encarcelada por un factor de cuatro en estos últimos 25 años. Hoy, unos 700 de cada 100 000 habitantes del país más libre del mundo están en prisión, cinco veces la tasa en Gran Bretaña. Casi uno de cada 8 hombres estadounidenses ha sido condenado por un delito mayor; uno de cada 20 ha estado en la cárcel (uno de cada cinco entre los negros). Y, al parecer, el sistema de castigo no funciona, pues dos tercios de los ex reos son nuevamente detenidos en un periodo de tres años tras salir de la cárcel. Los números son tan elevados que cada año 600 000 reos cumplen sus condenas y salen de la cárcel; un número equivalente a la población de Washington DC.

TERRENO FÉRTIL PARA AL QAEDA

Son tan malas las condiciones que recientemente el Congreso empezó a preocuparse de si las cárceles estadounidenses se podrían convertir en un terreno de reclutamiento para grupos terroristas como Al Qaeda.

Pero este es el modelo que Estados Unidos busca exportar a países no democráticos, como el caso de Iraq. Cuando Ashcroft anunció su equipo para reconstruir el sistema de justicia criminal iraquí el año pasado, declaró, de acuerdo con The New York Times, que "ahora todos los iraquíes podrán probar la libertad en su tierra nativa, y ayudaremos a hacer que esa libertad sea permanente al asistirlos en establecer un sistema de justicia criminal equitativo basado en un régimen de ley y normas básicas de derechos humanos".

 

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