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Temas beisboleros
Dudas que se disipan
SIGFREDO BARROS
La
pasión del cubano por el béisbol no conoce límites. Se erige en
juez y parte, critica a entrenadores y directores por igual,
confecciona selecciones y preselecciones, enjuicia tanto a
periodistas y narradores —no importa que sean nacionales o locales—,
y en incontables ocasiones rechaza cualquier criterio que no
concuerde con sus propias convicciones.
Es, sin duda, una
afición exigente, conocedora como pocas, pero agradecida del
esfuerzo en el terreno y capaz de aplaudir a los rivales cuando lo
hacen bien, sin distinción de equipo o de país.
Algunas veces, sin
embargo, periodistas y aficionados no acertamos. Quizás por cierta
tendencia a absolutizar estadísticas sin tener en cuenta otros
factores. Como se dice, el texto debe de ser analizado en su
contexto.
Al finalizar la XLIII
Serie Nacional, muchos pusieron en tela de juicio el rendimiento del
derecho agramontino Vicyohandri Odelín, integrante de la selección
nacional en toda la temporada internacional pasada: Panamericanos,
Mundial y Preolímpico. El "Viyo", como muchos le llaman
para acortar su difícil nombre, había ganado solo 5 partidos,
perdido 4 y su promedio de limpias fue de 3,82, con 51 ponches en 68
entradas y un average de los bateadores rivales frente a él de 271.
Nada impresionante,
ciertamente. Mas, analicemos el contexto.
En la XLIII Serie,
Camagüey fue una de las mayores desilusiones de todo el torneo.
Ganó 38 partidos, perdió 52 y por primera vez finalizó debajo de
la selección tunera. A su cuerpo de pitcheo le batearon 302 y
estuvo a solo 15 centésimas de las 5 carreras limpias. Para colmo
de males, la provincia prescindió de peloteros aún en plenas
facultades. Así, Lázaro Ortiz pasó a engrosar la ya repleta tanda
de bateadores de Las Tunas; su mejor relevista, Raúl Reyes, emigró
hacia Holguín y ambos integraron el equipo Orientales al Juego de
las Estrellas. También hicieron mutis un antesalista como Orlando
González —por encima de los 300, con más de 40 impulsadas en la
XLII— y Teófilo Pérez, un tirador ideal para ser utilizado como
relevista intermedio.
Difícil para un
lanzador, por muy estelar que sea, echarse al hombro a un conjunto
entero.
Ahora, en la III
Superliga, Vicyohandri se convirtió en el primer serpentinero con
dos victorias en una lid elite como la Super, dejando en solo cinco
jits a los Industriales. El "Viyo" comenzó a despejar las
dudas. Debe de ser una de nuestras cartas de triunfo en Atenas-2004. |