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Flores y razones de
Mayo
AMADO DEL PINO
Un momento especialmente
conmovedor dentro del Mayo Teatral resultó la puesta en escena de El
Nica, a cargo del Teatro La Polea. César Meléndez elaboró,
dirigió y protagonizó una denuncia escénica acerca de los
maltratos que sufren los inmigrantes de Nicaragua en Costa Rica. La
obra va más allá y se plantea interesantes preocupaciones sobre
los prejuicios nacionalistas, el racismo y otros fenómenos del
mundo de hoy. Lástima que al espectáculo le falte síntesis
artística. La crítica a la discriminación se hace evidente desde
las proyecciones de la arrancada de la puesta y después esos mismos
elementos se reiteran hasta el cansancio.
A nivel espectacular,
hay un trabajo inteligente con los objetos, pero no se utiliza lo
suficiente la zona de la cama del protagonista, reducida a una
función decorativa hasta cerca del final del montaje. Hermoso,
impactante y estilizado es el momento en que El Nica atraviesa el
río con su hija sobre los hombros. En soluciones como esa reina el
juego teatral, pero sigue siendo más abundante la argumentación a
nivel de la palabra y de frente a la platea.
Si la puesta en escena
se sostiene y el ritmo fluye a pesar de la vocación discursiva, es
por el carisma de Meléndez como actor y la eficacia con que trabaja
la clave tragicómica. Un intérprete de estas condiciones bien pudo
prescindir de los grandes y feos micrófonos que enturbian la
coherencia de la imagen escénica.
De nuestra muy teatral
provincia de Matanzas llegó Flores de Papel, un texto del
chileno Egon Wolf, dirigido por la experimentada actriz Miriam
Muñoz. La versión de Teatro Icarón subvierte un tanto la
vocación intimista del original en busca de una espectacularidad
que arroja hermosas imágenes. Sin embargo, el despliegue paulatino
de la formidable escenografía de Rolando Estévez no se realiza
siempre con efectividad. Por momentos el movimiento se torna forzado
y afecta la atmósfera sentimental en que se mueven los personajes.
Miriam ratifica que es
una de nuestras más vigorosas actrices. Su caracterización va de
lo externo a lo sentimental con maestría. El joven Danilo Marichal
logra sostener el duelo interpretativo, pero se repite un tanto en
las situaciones de cólera y su correcto decir deja escapar algunos
matices.
Mayo Teatral sigue
contando con una respuesta apasionada de público. Nuestro
espectador agradece esta oportunidad de intercambio enriquecedor.
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