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La cárcel de Abu
Ghraib
Las imágenes del
horror
Desde
hace unos días, las fotos sacadas clandestinamente de la cárcel de
Abu Ghraib, en las afueras de Bagdad, estremecen al mundo. Imágenes
que recuerdan los horrores de los campos de concentración
hitlerianos, recorren el mundo, por vía de Internet, escapando a la
censura del Departamento de Estado.
La brigadier general
Janis Karpinski, jefa de la base, se niega a asumir la entera
responsabilidad, pues alega que un mes antes de las torturas y las
violaciones de mujeres iraquíes, un "team" integrado por oficiales
de la CIA, miembros de la inteligencia y el personal de seguridad
privado contratado por el Gobierno, léase mercenarios, estuvieron
allí asignados con "la principal y específica misión de brindar
nuevas técnicas de interrogatorios a los prisioneros de guerra,
para obtener mejores resultados". Un soldado bajo anonimato dijo que
las fotos que escandalizan al mundo estuvieron circulando por la
base como si fueran postales de deportistas famosos.
Esos
testimonios fotográficos muestran a soldados norteamericanos (tanto
hombres como mujeres) humillando, sodomizando y torturando a
iraquíes desnudos, presos, encapuchados.
Al lado de sus
víctimas, los militares se ríen a carcajadas. Una mujer
identificada como la soldado Lynndie England, saluda levantando los
pulgares, un cigarro en la boca, mostrando los órganos sexuales de
un preso desnudo, encapuchado, obligado a la masturbación. Uno de
los militares usa guantes especiales, los que llevan los
torturadores para protegerse las manos. Desnudos, los presos son
apiñados, uno encima del otro.
Un iraquí torturado a
muerte aparece en otra imagen. Fue ultimado durante un
interrogatorio por agentes de la CIA que lo preservaron en hielo por
24 horas. Al día siguiente lo sacaron en una camilla con una sonda
intravenosa a fin de hacer creer que seguía vivo.
Muchas
fotos son simplemente asquerosas. Enseñan mujeres iraquíes
mientras son sodomizadas por soldados de Gran Bretaña.
Sin embargo, lo más
horrible de esa asquerosa historia, no está acompañado de
imágenes, estuvo descrito con una profusión de detalles en un
informe secreto del mayor general norteamericano Antonio Tabuga
obtenido por el periodista Seymour Hersh de la revista The New
Yorker.
Según el documento, los
soldados norteamericanos "rompían luces que contenían agentes
químicos y vertían el líquido fosfórico en los detenidos; se
lanzaba agua helada a presos desnudos, se les golpeaba con el palo
de una escoba y con una silla; se amenazaba a los hombres con
violarlos; se permitió que un policía militar le cogiera puntos a
un detenido que fue herido después de que se le arrojara contra la
pared de su celda; se violó a un detenido con un tubo de luz
química y tal vez con el palo de una escoba y se usaban perros
militares para atemorizar e intimidar, amenazándolos con atacarlos
y en una ocasión dejaron que mordieran a un detenido".
La misión de estos
soldados, según la cadena norteamericana CBS que destapó el
escándalo, era la de "ablandar" a los detenidos para facilitar el "trabajo"
de los interrogadores de la CIA o sus sustitutos civiles contratados
por el Pentágono.
Según
Tabuga, cuyo informe fue ignorado por la alta jerarquía militar,
los abusos son "sistemáticos e ilegales", "sádicos y criminales".
El Pentágono investiga la muerte de 25 iraquíes, dos de ellos
calificados de asesinatos.
El oficial señala que
en numerosos incidentes, se ha "golpeado, abofeteado y pateado a los
detenidos; se ha desnudado tanto a hombres como a mujeres, se les ha
violado, se han fotografiado y grabado cintas de video de los hechos".
"Se
les ha quitado la ropa por varios días; a los hombres se les ha
obligado a usar ropa interior femenina y se ha obligado a grupos de
hombres a masturbarse mientras se los fotografiaba y se grababan
cintas de video."
Uno
de los participantes más activos en los abusos fotografiados, el
Staff Sargent Ivan Frederick confesó, luego de descubrirse el
escándalo, que los actos de tortura le habían sido expresamente
orientados por oficiales militares de Inteligencia y agentes de la
CIA.
Después de los
contenedores de Afganistán, donde se dejaba sofocarse a los presos;
y de Guantánamo, qué ocultarán en esa base, donde no puede llegar
nadie, donde la Unión Europea se hizo cómplice para impedir que
llegase hasta allí un Relator de la ONU, donde los presos,
encapuchados, esposados, identificados solo con números, son
confinados en jaulas, los derechos humanos "made in USA" enseñan
ahora, en Iraq, su verdadera cara. ¿Cómo pueden ellos hablar y
obligar a gobiernos a investigar sobre los derechos humanos en Cuba?
¿Con qué moral?
(Jean-Guy Allard, de
Granma Internacional).
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