Tres veces Macunaíma

AMADO DEL PINO

Mayo Teatral ha arrancado apuntando a lo alto. La presencia en Cuba del grupo Macunaíma ratifica el poder de convocatoria logrado por este evento de Casa de las Américas. Su director, Antunes Filho, es considerado una de las figuras más vigorosas de la escena del continente en las últimas décadas. Como pocas veces sucede en la vida teatral, el nombre de un espectáculo se convirtió —a partir de su estreno en 1978 y de su rotundo éxito en giras y festivales— en el santo y seña de esta institución que investiga en el comportamiento social y las esencias del hombre brasileño.

Prêt à porter 5 expresa un momento singular dentro de las búsquedas del colectivo. En intercambio con el público, los creadores explicaron que se trata de breves obras ideadas en proceso de trabajo resueltas escénicamente por los propios actores, aunque cuentan con el entrenamiento y la asesoría del maestro Antunes. Más que de montajes inacabados puede hablarse de un método de trabajo que busca lo íntimo, la falta de afeites o elementos exteriores y se apoya en estructuras que tienden a lo inconcluso de las historias para reforzar la relación de complicidad con el espectador. En su vocación por evadir el artificio no buscaron ni un enlace entre las tres situaciones. Al final de cada escena se cambian los objetos y se modifica el espacio con total naturalidad.

Señalo como el momento más logrado dramáticamente a Señorita Helena, una suerte de parodia o analogía de La señorita Julia, de Strindberg. El juego teatral adquiere una fluidez y tal gracia que nos hacen olvidar la barrera idiomática, siempre influyente aunque menos drástica tratándose del dulce portugués de Brasil. Carlos Morelli elabora una cadena de acciones sencilla pero impactante. Se trata además de un intérprete con una comicidad a la vez auténtica y sobria. Arieta Correa sostiene el duelo escénico con vigor y lozanía. Menos compacta resulta La casa de Laurinha, muy apoyada en el código verbal y con un contraste no sé hasta qué punto voluntario en el estilo de las actrices. En el rol de la mujer endurecida por la vida, Juliana Goldino se expresa con todo el cuerpo y hasta con el trago que apura o el cigarro que enciende. Sin embargo, la joven actriz Semone Feliciana convence a partir de la sinceridad de sus emociones expresadas con el rostro y la cotidiana proyección, soluciones muy cercanas a la técnica de la interpretación para cine o televisión.

En Estrella de la mañana se logra un enfoque humano y original de las disyuntivas de un candidato a transexual. Mucho aporta al encanto de esta zona del espectáculo el trabajo estilizado con la voz de Emerson Danesi. El doctor de Kaio Pezzotti lleva hasta el extremo la vocación de sobriedad de todo este valioso espectáculo de Macunaíma.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir