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El Gobierno de México es responsable de la crisis actual
Recibida nota en la
que México expresa disposición para dar a la relación el
tratamiento que corresponde a nuestros mutuos intereses. El
Canciller cubano respondió que Cuba está dispuesta a tomar el
camino de la normalidad, pero sobre la base del respeto mutuo a la
dignidad y la soberanía de cada país
Joaquín
Rivery Tur
Cuba
considera que el Gobierno de México es responsable de la crisis
actual en las relaciones entre ambos países, que puso al borde de
la ruptura los lazos entre las dos naciones, expresó Felipe Pérez
Roque en conferencia de prensa efectuada en la Cancillería ayer.
Asistieron a la rueda de
prensa 129 periodistas de 105 medios de 32 países, de ellos 29
colegas mexicanos de 19 órganos que vinieron directamente de su
país.
El Canciller cubano
dedicó más de tres horas a explicar la posición cubana en el
diferendo surgido a raíz de decisiones tomadas por el Gobierno
mexicano, que se expresaron en el retiro de la Embajadora del país
azteca en La Habana y la expulsión del Embajador cubano en México,
y la declaración de persona "non grata" al Primer Secretario de la
Misión, lo que causó que ahora se viva —subrayó— el peor
momento de las relaciones entre ambas naciones.
Como un ejemplo de a
quiénes pudiese beneficiar el conflicto entre nuestros dos países,
el Ministro explicó que solamente ha habido tres expresiones de
apoyo a las acciones oficiales mexicanas: la de Colin Powell,
secretario de Estado de Estados Unidos; la de Jeb Bush, gobernador
de la Florida y hermano del Presidente de ese país, y la del ex
canciller Jorge Castañeda, que tanto hizo para empeorar los
vínculos históricos entre México y Cuba.
La situación actual,
señaló, se debe a la actitud irresponsable, injustificable,
irreflexiva y soberbia del Gobierno mexicano (aunque hubo
declaraciones posteriores que intentan minimizar las decisiones)
tomada el domingo por la noche, conocida en Cuba solamente a través
de la televisión.
Al embajador Jorge
Bolaños, viceministro primero de Relaciones Exteriores, nombrado en
el cargo en México como un gesto para que el Gobierno de Vicente
Fox viera la intención de fortalecer las relaciones, le fueron
comunicadas las decisiones cinco minutos antes de que se anunciaran
en una conferencia de prensa.
Explicó que el Gobierno
de México decidió unilateralmente el retiro de la embajadora
Roberta Lajous y dio 48 horas a Bolaños para abandonar el país,
algo que no fue discutido, que no fue esbozado en discusiones
previas o de mensajes a través de su Embajada en La Habana por los
canales normales.
Con esas acciones,
afirmó, se está tratando de desviar la atención de la opinión
pública mexicana de los graves hechos relacionados con el señor
Carlos Ahumada, empresario detenido en Cuba a solicitud de la
INTERPOL e involucrado en un asunto interno de la política en ese
país. Se creó una crisis diplomática totalmente artificial,
aclaró.
El Canciller cubano
explicó los pasos dados por el secretario de Gobernación (ministro
del Interior) Santiago Creel, acusando a José Arbesú, vicejefe del
Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del
Partido, y a Pedro Lobaina, funcionario de ese Departamento, de ser "agentes"
cubanos en misión clandestina, por lo que se decretó también la
expulsión del país del consejero político de la Embajada, Orlando
Silva.
El señor Creel, con un
lenguaje irrespetuoso, que recuerda el que usan algunos
representantes de los grupos mafiosos de Miami, dijo que las medidas
tomadas no eran contra Cuba sino "contra Castro", y enarboló una
ley de seguridad para no explicar las razones de las acciones
emprendidas y para mentir y engañar al pueblo mexicano.
Felipe Pérez Roque
explicó que la actividad de esos funcionarios fue entrevistarse con
más de 15 personalidades mexicanas, algo usual que se viene
haciendo hace años, y entre los visitados estuvieron Luis
Echevarría, ex presidente del país, Cuahtémoc Cárdenas, Roberto
Madrazo, Carlos Navarrete y la actriz y diputada María Rojo y otras
más.
Viajaron en esta última
ocasión a explicar las posiciones de Cuba, porque en México había
un diluvio de informaciones sobre el caso Ahumada y ellos fueron a
dejar clara la posición nuestra y el hecho de que Cuba no pretende
inmiscuirse en los asuntos internos mexicanos.
Entre ambos países ha
habido un intenso intercambio de delegaciones partidistas. Arbesú y
Lobaina viajan con frecuencia a México en razón de su trabajo y en
la Isla se han recibido numerosas delegaciones de los principales
partidos mexicanos, entre ellos el PAN que hoy está en el Gobierno.
Si el Secretario del
Interior de México tiene otras pruebas que no sean esas, que las
presente, demandó el Canciller.
Luego se refirió a que
el secretario del Exterior de México, Luis Ernesto Derbez, informó
públicamente que la decisión de limitar las relaciones se debió a
esas acciones y a las palabras del Presidente Fidel Castro el
Primero de Mayo y la nota de la Cancillería cubana para deportar a
Ahumada, que fue mal interpretada y citada con errores, sobre todo
la parte donde se afirma que las investigaciones habían arrojado
existían acciones planeadas con meses de antelación y que el caso
de ese ciudadano tenía una incuestionable connotación política y
en México se dijo que era una "insostenible" connotación
política.
En todo caso, se trataba
de cuestiones internas de México en las que Cuba no tenía ni tiene
ninguna intención de intervenir.
El Ministro recordó que
cuando el incidente de Monterrey, ocasión en la que Cuba se vio
obligada a hacer pública una conversación del Comandante en Jefe
con el presidente Fox, la situación fue mucho más fuerte, la
polémica más dura y no se llegó a tales extremos como ahora.
Por tanto, el supuesto
factor de la "misión clandestina", el caso Ahumada y la referencia
de Fidel a México por su voto en la Comisión de Derechos Humanos
de Ginebra, los tres factores esgrimidos por el Gobierno mexicano,
dan suma cero, expresó Pérez Roque.
Como el canciller Derbez
exigió de Cuba pruebas por las declaraciones de Carlos Ahumada, se
procedió a la proyección ante la prensa nacional y extranjera de
un video en el que el hoy preso en México explica que entregó
videos con presuntos casos de corrupción a personas que se los
solicitaron y deseaban ponerlos por la televisión pública de ese
país.
Ahumada dice ante la
cámara que no quería soltar los videos porque eran su instrumento
para negociar... que lo ayudaran y al final no le dieron protección
jurídica ni la ayuda económica a pesar de que entregó los
casetes, al contrario lo acusaron de lavar dinero.
Según aclaró luego el
Ministro cubano, después de la nota de la Cancillería azteca con
la solicitud de la detención de Ahumada con fines de extradición,
no se recibió nada más y el tiempo pasaba. Podría llegar a su
vencimiento el plazo legal de estos trámites, que son 40 días, y
como la presencia del ciudadano mexicano podría implicar a Cuba en
un conflicto —como al final lo hizo— se decidió obrar en forma
expedita y se determinó su deportación, con lo cual las
autoridades mexicanas tienen todas las condiciones para investigar
ellas sin demoras ni dificultades.
Inicialmente las
declaraciones oficiales mexicanas fueron de satisfacción, e incluso
la embajadora Lajous en La Habana expresó la buena comunicación
que existía, pero repentinamente, el pasado domingo en la noche, se
desencadenó todo el conflicto.
No se trató, argumentó
Pérez Roque, de una escalada de notas y de acusaciones que fueran
subiendo de tono hasta llegar al punto actual, sino de una crisis
artificial desatada repentinamente.
Como en México
circularon versiones achacadas a Ahumada de que lo habían torturado
sicológicamente, también se mostró en la conferencia de prensa un
fragmento de video en el que el implicado declaraba que lo habían
tratado muy bien, veía frecuentemente a su esposa, tuvo una
reunión con la Cónsul mexicana y la alimentación suministrada era
la que él mismo había pedido, fundamentalmente vegetariana.
Respecto a imputaciones
mexicanas de que Cuba abandonó los canales diplomáticos, nuestro
Canciller demostró cómo siempre todo fue informado debidamente y
que en esos días la Embajadora fue recibida en la Cancillería
nueve veces, mientras el Embajador cubano en México no fue citado
ni una sola vez.
Hasta hubo una nota de
la Cancillería mexicana colocada en su página web donde se decía
que había sido entregada en Cuba, hubo que llamar a la embajadora
Lajous para preguntarle por escrito sobre aquello y solamente
después de eso fue que llegó la nota.
El Ministro de
Relaciones Exteriores informó igualmente que el martes por la tarde
recibió una nota del canciller Derbez, ya publicada en varios
medios de prensa mexicanos. Al mediodía del miércoles se hizo
llegar a la encargada de negocios una nota del Canciller cubano en
la que se comunicaba que se daría respuesta por esa vía reservada.
Algunos medios de prensa
titulan la nota como que el Gobierno mexicano recula, otros dicen
que tiende la mano o que quiere la negociación, según la
interpretan.
El canciller Pérez
Roque consideró que la nota era una señal positiva, que si ese
espíritu hubiera estado presente en las decisiones apresuradas
tomadas el fin de semana, quizás se hubiera evitado llegar a este
punto.
Sin embargo, enfatizó,
la verdad tiene que saberse y Cuba tenía que responder a las
falaces e injustas acusaciones que se le han hecho, pues los pueblos
de México y Cuba tienen derecho a saber la verdad.
Expresó que en la nota
se dice que la actitud de México "es de absoluta disposición para
que a través del restablecimiento de la confianza y el diálogo
entre nosotros podamos dar a la relación el tratamiento que
corresponde a nuestros mutuos intereses".
A eso, señaló el
Ministro cubano, respondo que México siempre ha tenido en Cuba
similar disposición, pero es al Gobierno mexicano a quien
corresponde demostrar esa voluntad porque Cuba fue mezclada
indebidamente en este asunto.
Cuba respeta y quiere a
México, continuó. El pueblo de México lo sabe, "pero Cuba, su
Gobierno y su pueblo han sido los ofendidos y los agredidos. Cuba
está dispuesta a tomar el camino de la normalidad, pero tiene que
ser sobre la base del respeto mutuo a la dignidad y la soberanía de
cada país", subrayó el Ministro de Relaciones Exteriores. |