Celima Bernal

• Las crías de algunos peces de agua dulce se llaman alevines porque en francés, alevín, del latín allevare, significa criar. • En vez de pronunciar el único, debemos decir: elúnico; pero no: "el lúnico", como dicen algunos. Se les oye "el lelefante". Suena rarísimo. ¿Por qué se complicarán la vida inventando esas extrañas combinaciones? • Los niños cubanos y los chilenos —no sé si los de otros países siguen esa costumbre— llaman a los golpes: "yayas". Es probablemente una onomatopeya del: "¡Ya!, ¡ya!" con que los consuelan sus mayores, cuando sufren una caída. • En lenguaje familiar y figurado se dice del tacaño: "Es más agarrado que chotís". Aluden a la manera de bailarlo.

 

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