VARSOVIA, 6 de mayo (PL).—
El nuevo gobierno de Polonia confecciona un calendario sobre la
posible retirada de sus tropas de Iraq, según revela hoy en esta
capital el diario Zycie Warszawy, en momentos que crece el
escándalo por las torturas a presos en ese país.
De acuerdo con la fuente, el primer
ministro Marek Belka, quien asumió el cargo el pasado 2 de mayo,
estudia el eventual repliegue de los militares desplegados en el
centro-sur iraquí, donde mantiene un contingente de 2 500
hombres, y dirige cerca de siete mil soldados.
La publicación también afirma que
en caso de no ordenar el repliegue, Belka examina la posibilidad de
transformar las tropas de ocupación en fuerzas de paz bajo el manto
de la ONU.
Esas versiones no coinciden con las
declaraciones del presidente polaco, Alekzander Kwasniewski, quien
se encuentra de visita en Londres, donde afirmó que los soldados
proseguirán en territorio iraquí hasta el término de su misión,
aunque no estarán más de lo necesario.
Tras anunciar en marzo pasado el
presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el
regreso de las fuerzas de ese país del Golfo Pérsico, siguieron
sus pasos Honduras y República Dominicana, subordinadas a las de
Madrid, e integrantes todas de la División Internacional bajo mando
polaco.
Desde entonces se maneja un posible
retiro de Polonia, el cual no descartó el primer ministro saliente
Leszek Miller, aunque reconoció que se evaluaba la situación,
pero, dijo, que la decisión final correspondía a Belka.
Miller reconoció que la salida de
los españoles no se podía ignorar y ello suponía el estudio de la
situación sin un abandono precipitado.
Ahora le toca el turno a Belka, quien
fungió como jefe del Comité Internacional de Coordinación de la
Reconstrucción Económica y director de Economía de Iraq, desde
luego por las fuerzas ocupantes.
Se supone —revela el diario— que
el nuevo primer ministro conozca las presiones que ejercen los
estadounidenses sobre el mando polaco, las cuales llevaron al
comandante de la División Internacional Mieczyslaw Bieniek a
reiterar que la misión de ese grupo es de estabilización y no de
guerra.
A ello se suma, que más del 60 por
ciento de la población demanda el regreso de sus soldados y rechaza
la presencia en ese Estado árabe.
Esas posiciones son apoyadas por los
partidos opositores y pueden subir de tono por los escándalos
internacionales que desataron las torturas que infligen militares
británicos y estadounidenses a presos iraquíes.