WASHINGTON, 6 de mayo (PL).—
Las discrepancias entre el secretario de Estado norteamericano,
Colin Powell, y el presidente George W. Bush se hicieron hoy más
evidentes al revelarse lamentaciones del diplomático por errores de
la Casa Blanca.
Según divulga este jueves el diario
británico The Guardian en su sitio digital, el jefe del equipo de
asesores de Powell, Larry Wilkerson, resaltó el malestar que éste
siente por tener que "jugar el rol de apaga fuegos en el
gabinete de Bush".
Él (Powell) ha pasado mucho tiempo
tratando de reparar los daños... pidiendo disculpas alrededor del
mundo por acciones con las cuales él no ha tenido nada que ver,
dijo Wilkerson.
Describió las sanciones de Estados
Unidos contra países como Paquistán como "la política más
tonta sobre la faz de la Tierra", con la cual al parecer
discrepa Powell.
The Guardian también cita al
subsecretario de Estado, Richard Armitage, quien dijo que Powell se
sintió angustiado al ver dañada su credibilidad luego del discurso
que pronunció en la ONU para acusar a Iraq de tener un programa de
armas de exterminio masivo, afirmación que a la postre resultó
falsa.
Por su parte, su asesor desde el
Colegio Nacional de Guerra, Harlam Ullman, describió a la asesora
de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, como una "jerk"
(estúpida).
En opinión de Ullman, esta es, en
muchos sentidos, la administración para la cual Powell ha tenido
que trabajar más en el plano ideológico para defender la visión
del Ejecutivo.
"Y creo que Powell se siente
incómodo con esa visión", aseguró el asesor, según quien la
franqueza mostrada por el secretario de Estado han tornado fríos y
abiertos los debates a lo interno de la administración,
particularmente entre los departamentos de Estado y Defensa.