BAGDAD,
27 de abril (PL). — Las fuerzas norteamericanas de ocupación
informaron hoy que 43 milicianos de Moqtada al Sadr fueron abatidos
en enfrentamientos cerca de la ciudad santa de Najaf, pero fuentes
médicas dudaron respecto a esa presunta militancia.
Según notificaron fuentes
castrenses, los miembros de la resistencia intentaban apoderarse de
una base abandonada por los soldados españoles, quienes se
dirigieron a la también sureña localidad de Diwaniya.
Los soldados norteamericanos se
apoyaron en fuego hecho desde helicópteros para poder neutralizar a
los atacantes, ampliaron.
Sin embargo, fuentes médicas
indicaron que de 28 heridos graves que asistieron sólo seis
parecían milicianos, afirmó el corresponsal de la televisora Al
Jazeera en el lugar.
Testigos presenciales anotaron que
aviones de combate norteamericanos hicieron fuego contra el
Ejército del Mahdi en un puesto ubicado a unos 10 kilómetros al
nordeste de Najaf, después de escucharse un intercambio de
disparos.
El corresponsal de Al Jazeera en la
localidad, Uday al Katib, señaló haber escuchado explosiones
cuando las tropas estadounidenses avanzaban cerca de Bu Hidrawi,
alrededor de la carretera que conduce a Kufa.
Al Katib narró que en el hospital Al
Furat al Awsat pocas bajas pueden ser tratadas por una severa falta
de suministros y de personal.
Uno de los médicos —incluyó Al
Jazeera— afirmó que las tropas norteamericanas ocuparon un
hospital en la zona bajo control de Al Sadr y rechazan enviar muchos
de los suministros necesarios para prestar asistencia.
Durante las últimas jornadas, los
militares estadounidenses preparaban condiciones para entrar en
Najaf para, dijeron, atrapar vivo o muerto al jefe Al Sadr.
Al Jazeera recordó que el máximo
líder de la comunidad chiíta en este país árabe, el ayatollah
Ali al Sistani, dijo que si las tropas de Estados Unidos penetraban
en Najaz o Karbala, cruzarían "una línea roja".
Ese señalamiento es relativo al
nivel de peligrosidad a que se someterían las tropas de ocupación
de cara a los millones de chiítas iraquíes por violar la
integridad de sus localidades sacras.