WASHINGTON, 27 de abril (PL). — La
Corte de Suprema de Justicia analiza este martes la demanda de
varias organizaciones ambientalistas, las cuales aseguran que el
vicepresidente estadounidense, Richard Cheney, benefició a grandes
contribuyentes del Partido Republicano.
Los querellantes exigen que Cheney
haga públicos los nombres de los empresarios consultados por la
Casa Blanca para la elaboración del proyecto de política
energética en la primavera de 2001, texto claramente favorable a
poderosas empresas del sector.
"La pregunta es qué sucedió en
esos encuentros", dijo hoy a la televisora CNN Alan Morrison,
abogado de Sierra Club, una de las agrupaciones que denunció la
similitud existente entre la iniciativa presentada por el Ejecutivo
al Congreso y las aspiraciones de las grandes compañías de la rama
energética.
Según Morrison, se busca demostrar
que "el Vicepresidente privilegió a los industriales y
recompensó a las empresas que ayudaron financieramente al Partido
Republicano".
"Ellos quieren que nadie sepa
nada aquí. Lo que están promoviendo es un imperio presidencial que
no veíamos desde los trágicos días de Watergate", comentó a
CBS News, David Bookbinder, director legal de Sierra Club.
En su comparecencia este martes ante
la Corte Suprema, el abogado general del ejecutivo, Theodore Olson,
dijo que tanto el Presidente como el Vicepresidente de Estados
Unidos "se reservan el derecho de ser asesorados y tomar
decisiones, sin tener que revelar cada detalle de sus
gestiones".
"Este es un caso típico de
separación de poderes", alegó Olson en un intento por evitar
que el órgano judicial exija la divulgación de los vínculos de la
Casa Blanca en medio de un año electoral, donde Cheney vuelve a
integrar la nómina junto al gobernante republicano.
El Vicepresidente estadounidense ha
estado en el centro de otros escándalos, en particular el desatado
tras una auditoria del Pentágono que evidenció cómo la compañía
Halliburton infló los precios del combustible vendido a las tropas
norteamericanas participantes en la ocupación de Iraq.
Antes de llegar a la Casa Blanca,
Cheney fue la máxima figura ejecutiva de la Halliburton, empresa
beneficiada —sin licitación— con millonarios contratos en el
país árabe.