Santiago

Schubert sigue gustando en Santiago

ANTONIO PANEQUE y PEDRO MORA

SANTIAGO DE CUBA.— Pocos podían imaginar antes de este paso de la canción lírica por hospitales del país que el Ave María del austríaco Franz Schubert fuera no solo ovacionada, sino también una y otra vez solicitada por decenas de mujeres gestantes en plazas como las de esta ciudad donde, además, fue aclamado El manisero, de Moisés Simons, y la Cecilia Valdés de Gonzalo Roig.

Las sopranos del grupo, una búlgara nacionalizada cubana, Benchi Siromajova, y una bayamesa devenida habanera, Alina Sierra, fueron las gestoras de estas mutaciones del arte.

Lo de Schubert fue una revelación, pero lo de Simons era esperado: "si no cantan un pregón, no están en Santiago de Cuba —recordaba el camarógrafo Norberto Almira. Esta es la tierra de los pregones". Dentro del lírico, este género se ha mantenido vigente por unas cuatro generaciones y dicha canción se considera la más representativa.

Durante esta gira del Teatro Lírico Nacional en la que el ángel de la música parece escapado de las grandes urbes y teatros, esas canciones han sido, sin embargo, solo muestras de la acogida total por Guantánamo, Bayamo y Santiago de Cuba, cuyo público develó una especie de apoteosis.

Aunque en distintos hospitales recorridos las mujeres en estado de gestación han ocupado el protagónico y entre ellas la pieza de Schubert ganó la copa, seguramente por su espiritualidad y ternura de inclinación divina, fue en el Materno sur Mariana Grajales de la Ciudad Héroe donde este asunto hizo catarsis de emotividades.

Fundado en 1926 con el nombre de clínica mutualista Los Angeles, transformada con la Revolución en institución ginecobstétrica, desbordado ya el teatro donde se presentó el espectáculo los balcones interiores de este centro asistencial se convirtieron en virtuales palcos de salón.

Entre rumores y secreteos de embarazadas, risas y ocasionales llantos, encubiertos coqueteos ante el galán del grupo, el tenor Carlos Alejandro Fernández (él las halaga con Mujer divina, del repertorio de Vicente Fernández) y el barítono Dámazo con sus facturas puertorriqueñas, las gestantes rindieron culto no solo a la cultura, sino a la realidad de su país y de su ciudad: este hospital de 540 trabajadores que se turnan para laborar 24 horas, tiene cero mortalidad materna y solo 1,7 de mortalidad infantil.

El estreno en Santiago fue en el Saturnino Lora y parecía que ya en esos dos hospitales había ocurrido todo lo mejor, cuando los artistas llegaron al Materno Sur, que como es "general" todos acá le llaman "El General Santiago" (¿Habrá sido o no el pueblo santiaguero un general de nuestras gestas?).

Con 52 de sus trabajadores laborando actualmente en unos 15 países, su director, Alberto Miranda, les dice a los artistas que "con su talento profesional, arte prodigioso y amor desbordante, han sido capaces de llegar a lo más profundo de nuestros corazones".

Merece cualquier sacrificio que regresen a Santiago, apunta a nombre del Ministerio de Cultura en la provincia María Savón, parienta del famoso boxeador y cuya hija de 16 años va en camino de ser cantante lírica.

 

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