|
Desde la Sierra
Maestra
Guerrilleros de la
cultura
Pedro
Mora
Con
la peculiaridad de ofrecer espectáculos culturales en escenarios
improvisados de las montañas, la Guerrilla de Teatreros es una visita
muy esperada cada año por los habitantes de la Sierra Maestra.
Debajo de un árbol, a
orillas de un río o en instalaciones techadas dedicadas a otros
fines, el grupo de artistas consigue en condiciones de campaña la
alegría de los serranos. Se trata de temporadas anuales que se
extienden desde febrero hasta los días finales de abril.
La Guerrilla conduce hasta
esa abrupta topografía a figuras y colectivos de reconocido prestigio
nacional e internacional, y representa una oportunidad singular para
personas ocupadas fundamentalmente en labores agrícolas.
El novedoso proyecto
cultural comunitario surgió en Granma en 1992. Cada recorrido
comienza con un acto de participación popular en Bayamo, actuaciones
en el Parque Nacional Desembarco del Granma, de Niquero, e
inmediatamente irrumpe en el lomerío.
Este año el periplo
ofreció unas 400 actividades en más de 168 comunidades, con
presentaciones de Teatro, Danza, Música y Literatura, protagonizadas
por profesionales procedentes de diversas provincias y el territorio
anfitrión. Como siempre se convierte en un relevante acontecimiento
en la vida de los pobladores, por su aporte educativo y recreativo que
también estimula la creación artística.
LA IDEA ASCIENDE
El proyecto socio-cultural
comunitario Guerrilla de Teatreros encuentra actualmente un momento
propicio con el programa de recreación sana desarrollado por la
provincia en el área del Plan Turquino-Manatí. En todas partes
surgen terrenos deportivos, pequeñas academias de ajedrez, salas de
televisión y otros escenarios que contribuyen a forjar una sólida
cultura.
Este año sus integrantes
fueron favorecidos con un camión que posibilita llegar hasta sitios
intrincados y prescindir de los mulos para la transportación.
Para animar la travesía
los propios miembros del colectivo constituyeron la agrupación
musical Comunitarios del son que interpretando obras del cancionero
cubano logra motivar por donde pasa la práctica de bailes
tradicionales cubanos.
De todo ello son testigos
los montunos que habitan en comunidades de Niquero, Campechuela, Media
Luna, Pilón, Bartolomé Masó, Buey Arriba y Guisa. También de las
zonas intrincadas de Belic, Alegría de Pío, Cinco Palmas, San
Lorenzo, Minas del Frío, Santo Domingo, El Oro, La Plata y El Jigüe,
entre otras.
El creador del proyecto,
René Reyes Blázquez, asegura que la satisfacción de los
espectadores crece por la influencia de un trabajo cultural
sistemático que va dejando sus frutos.
Los campesinos —dice—
se acercan y nos piden que regresemos pronto. El estado de ánimo de
los habitantes de la montaña es muy bueno como resultado de las
grandes transformaciones que aquí se operan, y nosotros lo
percibimos.
Refiere que aprovechando
las experiencias de las 13 ediciones, se propone, además de esta
jornada anual, realizar actividades permanentes en algunos poblados.
Hace solo unas horas,
encontramos a los artistas en el barrio de Pinalito, adonde llegaron
luego de vencer pronunciadas pendientes y el paso del río Guamá,
crecido por las primeras lluvias en ese lugar después de cinco meses
de sequía.
Luis Mariano Romero
Salazar, un anciano de 83 años, está allí entre quienes recibieron
con entusiasmo a la guerrilla cultural: "Esperamos cada año a
los artistas, ellos nos traen alegría. Mire como ríen todos..."
|