MÉXICO, 20 de abril (PL).—
La delegación cubana a la 110 Asamblea de la Unión
Interparlamentaria (UIP) ratificó hoy aquí su oposición al
terrorismo, así como recurrir a la guerra como método de poner fin
a ese flagelo, al intervenir en los debates sobre Paz y Seguridad.
La representación cubana que asiste
a este foro está encabezada por Jaime Crombet, vicepresidente del
Parlamento de la Isla, e integrada por Ramón Pez-Ferro, jefe del
departamento de Relaciones Internacionales de ese mismo órgano y la
diputada Kenia Serrano.
En declaraciones a Prensa Latina,
Serrano señaló que el órgano legislativo de su país no está de
acuerdo con acciones unilaterales como la guerra contra Iraq,
desatada por Estados Unidos con el pretexto de instaurar
supuestamente un gobierno democrático.
Cuba, dijo, acude a este foro a
expresar su compromiso y voluntad con la paz mundial, y llama a que
se resuelvan los problemas que enfrenta la humanidad y que son tan
dañinos como las guerras, como el hambre, la pobreza, la falta de
acceso a medicamentos esenciales y a la educación básica.
"De resolver esta situación en
la población mundial, se estarían evitando guerras futuras y se
elevaría la calidad de vida de millones de personas en el
Orbe", aseveró.
La también miembro del Comité
Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba comentó que
legisladores participantes en los debates de la Comisión "Paz
y Seguridad" expresaron su coincidencia con el planteamiento
cubano.
Dijo que las ideas enarboladas por la
mayor de las Antillas se fundamentan en un conjunto de resoluciones
de las Naciones Unidas y tratados internacionales, a partir de la
confianza existente en que los conflictos pueden ser resueltos a
través del multilateralismo y los órganos dispuestos con ese
objetivo.
En ese sentido, expresó que es
preciso que la comunidad de naciones se pronuncie por la
democratización, en primera instancia, del sistema de la ONU, si se
aspira a que el multilateralismo sea efectivo y respetado.
La delegación cubana, apuntó, aboga
porque se consideren a la paz y al desarrollo como garantes
fundamentales para el equilibrio y la seguridad mundiales, a fin de
que se invierta más en la ayuda a los países en desarrollo y
atrasados.
Concluyó que la Isla antillana
concede gran relevancia a estos debates porque enfrenta amenazas de
la potencia militar más poderosa que haya existido, la cual desde
hace más de cuatro décadas le impone un férreo bloqueo económico
y comercial, con terrorismo de estado incluido.