WASHINGTON, 19 de abril (PL).—
El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, y sus asesores
reconocieron que, desde antes de la invasión a Iraq, les preocupaba
cuán mal podrían ir las cosas una vez ocupado el país por tropas
del Pentágono, asegura hoy el diario The New York Times.
Las dudas de Powell aparecen entre
líneas en el libro "Plan de ataque", del periodista Bob
Woodward, quien ha sacudido a la Casa Blanca y agravado viejas
tensiones en el gabinete del presidente George W. Bush.
Funcionarios citados por el Times
aseguran que la obra de Woodward le ha generado problemas a Powell
dentro de la Administración, "sobre todo en la medida en que
la situación en Iraq se ha ido deteriorando", como lo predijo
el jefe de la diplomacia norteamericana.
El secretario de Estado no ha
admitido públicamente su cooperación con el periodista. Sin
embargo, el libro refleja las reservas de Powell sobre el futuro de
la ocupación al país árabe, donde ya han muerto 702 uniformados
estadounidenses.
Un portavoz de esa dependencia dijo
la víspera que no haría comentarios acerca de la obra de Woodward,
quien se hizo célebre por su investigación del escándalo
Watergate.
"Powell ha utilizado el libro
como una oportunidad —para ser limpio— y dejar clara su
posición ante este asunto (la invasión a Iraq)", expresó un
funcionario al rotativo.
Otros consideran que es parte del
"hábito del actual secretario de Estado, de distanciarse de
las políticas de la Administración cuando están mal".
De acuerdo con el Times, los
demócratas se aprovecharán de la postura de Powell para criticar
al gobierno del presidente Bush por invadir a Iraq sin respaldo
internacional y sin un adecuado plan para el proceso de ocupación.
Las revelaciones incluidas en el
libro de Woodward sin duda han avivado la controversia en torno a
los motivos reales que condujeron a la invasión.
"Plan de Ataque", el cual
salió a la venta la víspera, es un minucioso relato del año y
medio vivido por el gobierno de Bush antes de la invasión e incluye
el testimonio del presidente, con quien el periodista habló durante
más de tres horas en diciembre pasado.
El relato arranca el 21 de noviembre
de 2001, cuando las tropas de EE.UU. llevaban dos semanas en
Afganistán, día en el que Bush se reunió en privado con el jefe
del Pentágono, Donald Rumsfeld, y le pide "empezar a
mirar" a Iraq.
Bush dijo recordar haber ordenado que
se analizara "qué haría falta (...) para derrocar a Sadam
Hussein, si se da el caso".