WASHINGTON, 19 de abril (PL).—
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lamentó hoy la
decisión del jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, de retirar de inmediato el contingente de más de mil 300
soldados de Iraq.
Según informó la Casa Blanca, Bush
conversó este lunes por teléfono durante cinco minutos con
Zapatero, a quien expresó que "lamentaba la decisión de
anunciar abruptamente el retiro de las tropas españolas de
Iraq".
De acuerdo con el portavoz de la
mansión presidencial, Scott Mc Clellan, el gobernante republicano
solicitó al gobernante hispano que el repliegue se realice en forma
coordinada para que no ponga en riesgo a otras fuerzas
(ocupantes)".
Este lunes una televisora privada en
Madrid, citando fuentes del palacio de gobierno de La Moncloa,
informó que el regreso de las tropas españolas de Iraq pudiera
iniciarse en una semana, aún cuando expertos en temas militares
indican que el repliegue pudiera demorar por lo menos un mes.
La víspera, Zapatero aseguró que
España retirará de inmediato el contingente militar que tiene
desplegado en Iraq, acción considerada la primera decisión del
jefe del gabinete socialista, tan solo 24 horas después de haber
jurado su cargo ante el rey Juan Carlos I.
En rueda de prensa el gobernante
informó que inmediatamente después que el ministro de Defensa,
José Bono, tomó posesión de su cargo, le ordenó que dispusiera
el regreso de las tropas "en el menor tiempo y con la mayor
seguridad posibles".
Zapatero aseguró que nunca más se
tomará una decisión de enviar tropas dando la espalda a la ONU o a
la mayoría del pueblo español, que no entiende la presencia de sus
soldados en Iraq, mucho menos apoyando una guerra ilegal.
Esta decisión responde, ante todo, a
la voluntad de hacer honor a la palabra dada hace más de un año a
los españoles, subrayó el jefe de gobierno.
Luego de ganar las elecciones
generales el pasado 14 de marzo, Zapatero anunció que retiraría
las tropas españolas de Iraq a más tardar el 30 de junio, si la
ONU no se hacía cargo de la administración en ese país.
La mayoría de los partidos
políticos y amplios sectores sociales españoles respaldaron la
decisión del nuevo gobierno.
Gaspar Llamazares, coordinador
nacional de Izquierda Unida, aseguró que con ello se contribuye a
cambiar la política de guerra preventiva por la de una diplomacia
que defienda verdaderamente la paz en el mundo.
El secretario general de Convergencia
I Unión, Josep Antoni Duran Lleida, la evaluó de consecuente con
el compromiso electoral de los socialistas.