GINEBRA, SUIZA, 8 de abril (PL).—
La Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas aprobó
hoy cuatro resoluciones, una de ellas sobre Palestina, respecto de
las cuales Estados Unidos expresó reservas y finalmente terminó
aislado.
En realidad la delegación de
Washington discrepó abiertamente de los contenidos de tres de los
documentos adoptados y aceptó la fórmula del consenso en torno al
proyecto en relación con la cuestión del Sahara Occidental.
Cuba, con el copatrocinio de Ecuador,
República Dominicana y El Salvador, entre otros países, presentó
el texto denominado La utilización de mercenarios como medio de
violar los derechos humanos y obstaculizar el ejercicio de los
pueblos a la libre determinación.
En la resolución propuesta por la
representación cubana, aprobada con 36 votos a favor, 14 en contra y tres
abstenciones, se acoge con beneplácito el informe del Relator
Especial, Enrique Bernales Ballesteros, y decide renovar su mandato
por un período de tres años.
Asimismo, reafirma que la
utilización, reclutamiento, financiación y entrenamiento de
mercenarios, son motivo de profunda preocupación para todos los
Estados y reconoce que las operaciones encubiertas de terceras
potencias fomentan la demanda de soldados rentados en el mercado
mundial.
Condena las recientes actividades de
mercenarios en África y pide a la comunidad internacional
cooperación y ayuda para enjuiciar a los acusados de realizar
actividades de esta índole.
Estados Unidos y la Unión Europea
(UE) argumentaron que el tema no era competencia de la CDH y por tal
razón votaron en contra de la iniciativa.
La resolución más discutida fue la
inscrita como Fortalecimiento de la Oficina del Alto Comisionado
de la ONU para los Derechos Humanos, delineada por China.
Los diplomáticos estadounidenses
quisieron anteponer los derechos civiles y políticos a los
económicos, sociales y culturales, además del desarrollo.
El jefe de la delegación cubana,
Juan Antonio Fernández, calificó de inoportunas y fuera de lugar
las ideas de Estados Unidos, en particular porque "el derecho
al desarrollo, tantas veces postergado, como los económicos,
sociales y culturales, son parte de los más fuertes reclamos del
Tercer Mundo".
Ante la petición de enmiendas, se
requirieron tres ejercicios de sufragios previos a la votación del
documento, en los cuales se rechazaron por amplia mayoría las
propuestas norteamericanas.
Finalmente, la resolución fue
adoptada por 51 a favor y dos abstenciones, con Australia al lado de
Washington.
En el caso del protocolo acerca de la
Situación en la Palestina ocupada, sustentado por Arabia
Saudita y otras 21 naciones, los únicos puntos discordantes fueron
planteados por Israel (observador en la CDH) y los emisarios de la
Casa Blanca.
El embajador de Palestina aquí,
Nabil Ramlawi, fue lacónico al agradecer el texto y dijo,
premonitoriamente, que la mejor respuesta a Israel las darían las
votaciones como efectivamente ocurrió: 52 a favor y, otra vez en
solitario, Estados Unidos en contra.
El mapa geopolítico mundial quedó
claramente expuesto dentro de la CDH, con la alineación de Gran
Bretaña, en primer lugar, Australia, la UE y eventualmente de
Honduras, Japón y Corea del Sur, a las posiciones de Washington.