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Abril con otro color
PASTOR
BATISTA Y FRANKLIN REYES
enviados especiales
CARACAS.—
Venezuela no olvida. No puede. Dos años ya, y cuán frescos yacen
los restos de consternación y de justa ira (acaso muy bien
guardados... quién sabe si "por si acaso"). Dicen que nunca los
cerros rugieron de tal manera. Y bajaron. ¡Cuidado con eso! Al
pueblo lo que es del pueblo. ¿Y a quién, si no, pertenecían,
desde mucho antes, Hugo Chávez y la Revolución?
Por eso, desde mañana 9
de abril, y hasta el 17, las fuerzas y sectores bolivarianos,
convertirán a la República en una oda al regreso de la democracia,
al retorno carnal del Presidente: secuestrados, los dos, aquel
decimoprimer, y fatídico, día del mes de abril.
"Golpe
de Estado, Encuentro de solidaridad con la Revolución Bolivariana y
Rescate de la democracia", tal es la denominación del amplio
programa de actividades, previsto para estas jornadas de
rememoración, recuento, enseñanzas y sobre todo de profunda y muy
serena reflexión.
Hace apenas unas horas,
el diputado Darío Vivas, anunciaba ante la prensa una marcha o
movilización nacional, este 11 de abril, para evocar y recordar con
dignidad a las víctimas de los trágicos y aleccionadores sucesos.
Andará, pues, de nuevo Caracas, la revolucionaria, del brazo y en
marcha unida, sobre sus propios pies... desde El Calvario hasta
puente Llaguno.
Y dos días más tarde
habrá nuevos pasos, en dirección al Palacio de Miraflores, para,
junto a Chávez, dar inicio al acto de instalación de otro
encuentro (el segundo) de solidaridad mundial con la Revolución
Bolivariana.
Trabajadores y
sindicalistas, mujeres, organizaciones juveniles... todos acomodan
su cita; quieren ceñirse todavía más, en la cúspide de una
tribuna, en el siempre insuficiente espacio de una plaza.
Ningún momento mejor.
abril y diciembre del 2002 son dos suturas de historia en la piel
del calendario. Muy sensibles aún, pero sin escurrimientos ya (de
sangre, de Patria, de petróleo...). Y son, también, apenas dos
rendijas por donde afinar el ojo venezolano, para ver los colmillos
de la misma bestia que sí logró morder, rabiosa, allá por Iraq, y
por Haití...
Caracas y Venezuela
toda, van a rugir de nuevo en estos días. Nadie lo dude. Pero será
de júbilo. Ahora barrio, ciudad, cerro, montaña, selva, cerebro
humano, pueblo y Gobierno Adentro... es otro el color de las
mejillas.
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