KINSHASA, 1 de Abril (PL). — El
vicepresidente de la República Democrática del Congo (RDC) Yerodia
Abdoulaye reiteró hoy los lazos históricos de amistad y
solidaridad con Cuba y agradeció la visita de una delegación de la
Isla a Kinshasa.
Abdoulaye, compañero de luchas del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, recibió a Rodolfo Puente
Ferro, jefe de la sección África y Medio Oriente del Departamento
de Relaciones Exteriores del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba, y al embajador de la Isla en la RDC, Héctor Igarza.
El Vicepresidente dijo que Cuba
siempre ha estado al lado del pueblo congolés, desde el inicio de
sus batallas por la verdadera independencia de la joven nación
salida del colonialismo belga, con una herencia de sólo un graduado
universitario en todo el país.
En el Congo Democrático agradecemos
mucho la cooperación de Cuba con el Continente Africano, donde hay
miles de médicos y otros profesionales trabajando por el bienestar
de esta región, expresó.
Nosotros siempre estamos y estaremos
al lado de la Revolución cubana y de su Comandante Fidel Castro en
la batalla contra el subdesarrollo.
Al comentar la intentona golpista del
fin de semana pasado, el Vicepresidente encargado de la
Reconstrucción y el Desarrollo comentó que la llegada del
visitante cubano es tan oportuna "como el pescado en semana
santa", que llega en el momento de mayor necesidad.
El fin de semana último, fuerzas
aún no identificadas atacaron varias instalaciones militares y
causaron la muerte a dos personas y heridas a otras cuatro.
Las autoridades atribuyeron esa
acción a una intentona golpista de un grupo llegado del exterior.
Por su parte, Puente Ferro destacó
que la visita se inscribe en el marco de la hermandad histórica de
los dos países con el objetivo de incrementar la cooperación en
los ámbitos de mayor necesidad e interés nacional.
De esa forma, recordó que uno de los
proyectos que Cuba busca ejecutar es asesorar al Gobierno congolés
en el lanzamiento de una campaña masiva de alfabetización por
medio de la radio en un país con cerca de 60 millones de
habitantes, donde el 80 por ciento no sabe leer ni escribir.