A tenor con el Día del Libro Cubano

Espacio inteligente de reflexión

Sonia Sánchez

La dimensión social, resultado del vínculo entre escritores y lectores en Cuba en tiempos en que se abren caminos concretos hacia el logro de una cultura general integral, no puede ser olvidada tras festejarse ayer los 45 años del Día del Libro Cubano.

A tenor con fecha tan memorable, que marca la creación de la Imprenta Nacional de Cuba en 1959, quienes dedican su talento al mundo de las letras no repararon en exponer sin medias tintas aciertos o sugerencias para perfeccionar el trabajo, en el balance anual de la labor del Instituto Cubano del Libro (ICL) que constituyó, sobre todo, un espacio inteligente de reflexión para abrir nuevos horizontes en el campo de la Batalla de Ideas que libra nuestro país a contrapelo de las campañas enemigas dirigidas a difamarnos.

El saldo dejado por la Feria Internacional del Libro en cada una de sus ediciones, "evento cultural de mayor resonancia social que se realiza en Cuba con impacto internacional, tiene que ser cada año superior al anterior, lo que, sin duda, constituye un desafío", alertó en la reunión el viceministro primero de Cultura, Rafael Bernal, al comentar alguno de los temas sometidos a debate.

El positivo quehacer editorial desarrollado durante el 2003 en el ámbito nacional tuvo su oportuno pase de revista a cargo de algunos de sus directivos, como el caso de Ciencias Sociales y Científico Técnica, en nombre de la cual Julio César Guanche esbozó el aumento en sus publicaciones a pesar de la necesidad aún latente de incorporar importantes autores de la literatura universal, y el de Daniel García (Letras Cubanas), quien refirió cómo se ha mantenido la identificación de los lectores con las tradicionales colecciones de ese sello.

No obstante hay que enfrentar los problemas donde existan, instó el presidente del ICL, Iroel Sánchez, al mencionar como ejemplo de buena edición la Biblioteca Familiar enviada a los venezolanos, de la cual el reaccionario periódico El Nacional solo pudo señalar: es una lástima que no se haya hecho en Venezuela.

La importancia de elevar la capacitación en las provincias, crear un evento dedicado a los diseñadores durante las ferias del libro, mejorar las vías para comercializar las producciones, incentivar a los escritores para que publiquen reseñas críticas de títulos de actualidad en medios periodísticos o publicaciones especializadas y poner atención para resolver el vacío biográfico que tiene lugar en la cultura literaria cubana, dieron pie también al provechoso intercambio.

 

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