Desde Venezuela

Ahora el barrio sí tiene su Instituto

PASTOR BATISTA y FRANKLIN REYES
Enviados especiales

MIRANDA.— Si un mérito distingue hoy a la gigantesca industria petrolera venezolana (PDVSA) y a sus institutos y estructuras, es el modo en que han situado sus instalaciones, recursos financieros, humanos y materiales, en función de los programas sociales que impulsa la Revolución bolivariana.

Dentro del Instituto, se
 le dispensa un minucioso
 seguimiento a la Misión Ribas.

El Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo (INTEVEP), situado en Los Teques, estado de Miranda, es uno de los tantos ejemplos que confirman lo anterior. Su inserción en el entorno social y comunitario remonta nuevos horizontes, más allá de sus 16 000 metros cuadrados de laboratorios, dedicados a la investigación y al desarrollo, transferencia y aplicación de tecnologías.

"En noviembre del 2003—comenta Carlos Vallejos, director de exploración y producción de petróleo— se inició un proyecto, conjuntamente con el Ministerio de Educación, las zonas educativas y las comunidades, mediante el cual censamos a unos 150 000 venezolanos interesados o necesitados de continuar estudios en la Misión Ribas, y en estos momentos ya tenemos en las aulas a más de 60 000 estudiantes o `vencedores'".

Como seguro soporte para ese programa, con ayuda de INTEVEP se han preparado más de 2 000 jóvenes como facilitadores, por medio de cursos de inducción que los dotan de la capacidad indispensable para ejercer la actividad docente, según las características del método audiovisual cubano, previsto también para esa enseñanza.

Pero además de Ribas, se suma a otras alternativas de gran impacto social en esa vasta zona que abarca los Valles del Tuy, los Altos Mirandinos, el Eje Metropolitano, Barlovento y Guarena-Guatire.

"En noviembre también censamos a unas 62 000 personas para la Misión Vuelvan Caras —añade Vallejos—; nos hemos conectado con otros programas educativos, ayudamos al mejoramiento de los ambientes, creamos condiciones para el alojamiento de los médicos cubanos que trabajan en Barrio Adentro, e incluso hemos aportado equipos médicos e instrumental."

Para Argenis Rodríguez, presidente del Instituto, esta nueva realidad es sencillamente maravillosa, porque "nunca habíamos entendido dentro de Petróleos de Venezuela que nos debemos al pueblo y no a las transnacionales, como sucedía anteriormente".

Años atrás nadie en Los Teques hubiera imaginado un festival de música organizado por INTEVEP y, sin embargo, ya el 2004 registra ese hecho como uno de los tantos "milagros" que siguen llegando con las nuevas brisas de PDVSA.

Personas que antes veían como un verdadero misterio lo que sucedía dentro de aquellas inaccesibles instalaciones, hoy son protagonistas de un entrelazamiento cada día más sólido con la realidad que palpita comunidad adentro.

"Yo no tenía empleo —me dice una joven llamada María Chacón—, había dejado mis estudios en tercer año (noveno grado), porque me casé. Estaba en una situación difícil, pero empecé a trabajar aquí dentro del Instituto, en el procesamiento de datos de la Misión Ribas. Nunca había visto una computadora y ya domino esta... Mi mamá, mi papá y mi abuela están estudiando, todo esto me parece ciencia ficción."

La historia puede repetirse, anidar en tantos nombres se desee, porque afortunadamente ya las páginas de INTEVEP no recuerdan a un fajo de billetes verdes, cuya originalidad se confirma a trasluz en una silueta foránea. Ahora el verdadero sello de esta filial está al derecho, y lleva genuina tinta de pueblo venezolano.

 

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