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Jóvenes de la primera línea en lucha antidroga
ENRIQUE ATIÉNZAR
RIVERO
NUEVITAS.— Los Pinos
es un punto de la geografía cubana considerado de los primeros
tramos donde hubo recalo de drogas en la década de los sesenta en
el país, que hoy enfrenta una guerra sin cuartel para que ni un
solo gramo de marihuana o cocaína penetre por nuestras costas.
Es una zona donde
jejenes, mosquitos y corasí azotan a los combatientes en las largas
noches de junio, julio, agosto y septiembre, mientras el calor se
hace insoportable. Pero esas condiciones no son motivo para dejar de
proteger a la frontera.
Personal y medios especializados realizan el traslado de las drogas una vez detectadas.
Un recorrido por este
inhóspito paraje, ubicado a 114 kilómetros de Camagüey, permite
conocer a hombres como el teniente Silvio Borroto, segundo jefe del
puesto fronterizo y radiotécnico de Los Pinos, y a varios jóvenes,
como Yasmiani Cruz Rivero, condecorado recientemente con la
distinción Servicio Distinguido por la labor desempeñada en
detectar un arribo masivo de drogas y su rápido traslado hacia un
lugar seguro y protegido del entorno.
Borroto no esconde el
orgullo que profesa por los combatientes —la edad promedio es de
20 años—, por la "forma consciente, patriótica y
revolucionaria con que cumplen sus misiones, sin mirar ningún tipo
de limitación, rodeados de mar, sol y monte".
Los jóvenes en
vísperas del pase de fin de año no repararon en la fecha. El 29 de
diciembre, frente a un recalo masivo de marihuana multiplicaron su
combatividad. Evitar que esa droga entrara al territorio nacional
era el mejor saludo que podían dar al aniversario 45 del triunfo de
la Revolución. Algunos recorrieron dos o tres veces un largo tramo
hacia uno y otro extremos del puesto, con cerca de 42 kilómetros
caminados.
Yasmiani salía ese día
a realizar la patrulla de revisión del litoral en dirección al
mangle, cuando vio en un banco de arena un objeto brillante,
parecido a una boya. Más cerca pudo apreciar lo que era: un
contenedor de marihuana con varias pacas en forma de saco.
"Sí, fue una
sorpresa. Era la primera vez que chocaba con la maldita droga. La
había visto en videos y en las clases que nos daban. Sentí
emoción cuando me estimularon con la medalla. Mi familia está
orgullosa."
Este joven lleva año y
medio en las Tropas Guardafronteras, específicamente en el
Destacamento Camagüey. Él reconoce que al principio no resultó
fácil adaptarse al medio, pero que en cuanto se acostumbró a la
vida en la Unidad le resultó normal y la recordará siempre por las
enseñanzas recibidas. Después de licenciarse quiere pasar a la
vida laboral como técnico de nivel medio en Veterinaria y continuar
estudios universitarios.
Daunier Delgado acumula
36 meses en el Destacamento y juró permanecer en esta fuerza
durante 25 años, igual tiempo que lleva su padre, el capitán
Roberto, en este órgano.
Un simulado arribo de
drogas y la activación del puesto con todos sus medios, personal
especializado, transportación y técnica canina, con excelentes
resultados, confirman la serenidad con que actúan los combatientes
de Guardafronteras y su tenacidad en Los Pinos, borde delantero
frente al narcotráfico, donde no ceden un milímetro para frenar
este mal. |