Campistas en las alturas

Texto y foto: PEDRO MORA

GRANMA.— Acostumbrados a la vida en grandes urbes europeas, la excursión por las montañas orientales satisface a los ecoturistas la avidez por los bellos paisajes, y les proporciona un encanto desconocido.

Visitantes nacionales y extranjeros disfrutan la maravillosa naturaleza de la Sierra Maestra y aprecian valiosos objetos y anécdotas relacionados con la última etapa de la lucha liberadora.

El encuentro del turista con integrantes del Quinteto Rebelde es uno de los principales atractivos de la base de campismo La Sierrita.

Una de las alternativas para el ascenso a las montañas orientales es la base de La Sierrita, del municipio granmense de Bartolomé Masó, ubicada en un exuberante bosque de la precordillera, bañado por las aguas de una corriente cristalina que baja precipitadamente desde las cercanas alturas.

Mediante un didáctico programa informan a los campistas sobre flora, fauna e historia, y los conducen hasta el Pico Turquino o a la Comandancia del Ejército Rebelde en La Plata.

Una de las grandes atracciones es hablar con protagonistas y testigos presenciales de la última gesta por la liberación nacional, entre ellos los integrantes del grupo musical Quinteto Rebelde, creado en el seno del Ejército Revolucionario en mayo de 1958 y conocido a través de la onda corta de Radio Rebelde. Eugenio Medina, actual director del conjunto y uno de sus fundadores, refiere que les preguntan mucho cómo podían cantar en medio de los combates. Porque no es común en el mundo, explica, que una agrupación musical haya convertido sus instrumentos en armas de combate.

El día de nuestra visita, estudiantes del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, de Ciudad de La Habana, y de otros centros universitarios del país, regresaban entusiasmados de un viaje a La Plata. Yanelis Izquierdo, alumna del sexto año de Ciencias Médicas, de Colón, Matanzas, dijo haber cumplido sus viejos anhelos de conocer esos lugares y ver de cerca objetos y fotos relacionados con aquella etapa de nuestra historia.

Alexis Fleites, administrador de La Sierrita, explica que actualmente remodelan las cabañas, construyen un ranchón y perfeccionan la preparación integral del personal de servicios.

En las noches serranas los campistas observan cómo los campesinos cuelan café y emplean el pilón de madera para convertir el grano en polvo. Las fogatas, el cerdo asado en púa y el criollo ajiaco han tenido una gran aceptación, principalmente entre los visitantes extranjeros.

Lo realizado en esta base forma parte de mejoras introducidas en las cuatro instalaciones similares de la provincia de Granma. Todas están vinculadas a senderos históricos y cuentan con salas de juego y de video.

Con la experiencia de La Sierrita se abren las puertas a una modalidad de turismo de altura que facilita disfrutar del medio, conocer sus particularidades y entrar en contacto con una población que muestra espontáneamente su solidaridad y amistad.

 

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