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Encuentro Nacional de Tracción Animal
Buey y modernidad sin paradojas
La imagen de este
animal acompañado por un campesino harapiento aferrado a la mancera
del arado de madera, se convirtió en imagen del atraso, pero hoy
comienza a verse con otros criterios y se introduce en un mundo
donde la vida está seriamente amenazada
ALDO
MADRUGA
Luego de explicarle a un
colega el tema de este comentario, me sugirió jocosamente lo
titulara Avanza modernización del buey, en exageración de
una aparente paradoja entre ambos elementos que la racionalidad, el
sentido común, la ciencia y el propio desarrollo anárquico y
desigual del planeta se han encargado de desvanecer.
La tracción animal preserva los suelos.
Y es que la imagen de
este animal acompañado por un campesino harapiento aferrado a la
mancera del arado de madera, se convirtió en muchas partes del
planeta en símbolo del atraso, particularmente en un país que en
América Latina llegó a ser el que más tractores tenía por
hectárea.
Pero cuando menos lo
esperábamos el buey comenzó a regresar a nuestros campos. Por las
razones que todos los cubanos conocemos se inició el periodo
especial. No obstante, esta vez detrás del laborioso vacuno no se
movía el campesino analfabeto y hambriento, ni la desigualdad
social ni el abandono, y sí la dignidad y capacidad de resistencia
de un pueblo decidido a no dejarse arrebatar lo logrado en 45 años
de justicia social y de progreso para las grandes mayorías.
Precisamente por ello,
por el desarrollo cultural científico y técnico alcanzado por el
país, el buey volvió, pero formando parte de un conjunto de
técnicas con un enfoque agroecológico y económico más integral
de los cultivos —acorde con las actuales realidades, necesidades y
desafíos del país y del mundo—, con nuevas generaciones de
implementos de laboreo que humanizan y hacen más eficiente y
productiva la tracción animal.
Desde principios de la
década de los noventa, Cuba trabaja en esta tecnología e
incrementa paulatinamente el uso de animales de tiro en su
agricultura, incluida la cañera. Si bien la tracción animal no
puede abarcar todas las labores, sí existe la voluntad de no
emplear el tractor donde quiera que se pueda utilizar el buey. Las
plantaciones tabacaleras son el mejor ejemplo de esto último: en
ellas prácticamente toda la labranza se realiza con vacunos.
Identificar la tracción
animal con retroceso desde el punto de vista científico y de
desarrollo es un error. Hoy por hoy, en nuestro país aquellas
entidades agrícolas que presentan mejores resultados económicos,
son también las que más y mejor utilizan la tracción animal y
demuestran que no solo con el tractor pueden lograrse producciones
con elevada rentabilidad.
Precisamente este fin de
semana sesionará en diferentes escenarios de la provincia de La
Habana el Encuentro Nacional sobre el empleo de Animales de Tiro,
con el objetivo de fortalecer el concepto de que esta modalidad,
además de ser una necesidad de la nación, es una forma de lograr
producciones con menos costos y un imperativo de nuestro tiempo en
el que los yacimientos petroleros se agotan a nivel mundial y el
planeta se contamina cada vez más.
Estarán presentes en el
encuentro los últimos implementos de nueva generación para el tiro
animal, entre ellos un multiarado basado en tecnologías
conservacionistas de roturación y cultivo sin dañar el suelo.
Este, mediante un rápido cambio de cuchillas y otros aditamentos,
puede roturar, subsolar, aporcar, mullir, surcar y sembrar.
En fin, Cuba demuestra
cada vez más que cuando hay técnica, conocimientos, y cultura de
trabajo, el uso de animales de tiro en la agricultura, lejos de ser
atraso, es camino seguro a producciones más baratas y sanas, una
exigencia de la modernidad, y contribución al mundo descontaminado
y limpio que tenemos el deber de legarles a las generaciones
futuras. |