WASHINGTON, 27 de febrero (PL).—
El presidente George W. Bush ordenó un nuevo reforzamiento del bloqueo
a Cuba, al disponer la intensificación de las restricciones a
los viajes marítimos de Estados Unidos hacia la isla, informó hoy
el diario La Opinión.
En lo que analistas consideran otra
movida electoral para satisfacer a los grupos contrarrevolucionarios
anticubanos, asentados en Florida, las nuevas disposiciones afectan
sobre todo la libertad de viajar de los ciudadanos norteamericanos.
Bush ordenó la víspera el
endurecimiento de las normas que restringen los viajes de buques
entre puertos estadounidenses y Cuba.
El mandatario firmó una orden que
autoriza al secretario de Seguridad Interna, Tom Ridge, a tomar las
medidas necesarias para vigilar la salida de buques con destino a
Cuba y aumentar las inspecciones de navíos en aguas territoriales
de Estados Unidos.
También pidió a autoridades locales
y estatales que colaboren con el gobierno federal para impedir
"la salida no autorizada de buques con destino a Cuba".
Entre las sanciones se encuentra incluso la confiscación de las
embarcaciones.
La Casa Blanca ya había ordenado en
octubre pasado nuevas medidas para restringir los viajes de personas
hacia Cuba a fin de hacer cumplir de forma más estricta el cerco
económico que Washington mantiene desde hace más de cuatro
décadas contra la vecina isla.
En aquella ocasión, Bush había
dicho que estaba dispuesto a hacer cumplir estrictamente las
restricciones en vigor e incluso poner en marcha nuevas medidas, a
fin de garantizar el cumplimiento del bloqueo.
Según las nuevas normas, los
responsables de buques estadounidenses que quieran viajar a Cuba
tendrán que obtener permisos de los departamentos de Estado, Tesoro
y Comercio antes de zarpar hacia aguas cubanas.
Estas restricciones se limitaban
antes a los navíos procedentes de Miami, pero a partir de ahora
afectarán a buques que salgan de cualquier puerto estadounidense.
Tales disposiciones afectan otra vez
los derechos de viajes de los norteamericanos, lo cual ha concitado
una creciente oposición, incluso con expresiones en el Congreso.
El pasado año la Cámara de
Representantes y el Senado se pronunciaron por aliviar las sanciones
respecto a los viajes a Cuba, pero manejos de las cúpulas
legislativas y la Casa Blanca impidieron ese propósito.
Bush busca afianzar sus compromisos
electorales con las organizaciones anticubanas asentadas en Miami,
que fueron acusadas en los últimos comicios de manejos fraudulentos
para asegurar la victoria del entonces candidato republicano en
Florida.