Revelaciones de Méndez 

Enrique Atiénzar Rivero

A los 45 años de edad, el camagüeyano Roberto Méndez, poeta, ensayista, crítico y novelista, Premio de Poesía Nicolás Guillén, es uno de los más sólidos pilares de la vida literaria en su provincia, donde comparte por estos días esa gran fiesta de la cultura que es la XIII Feria Internacional del Libro.

Un alto en su amplio quehacer en estas jornadas, después de haber participado como jurado de la última edición de Casa de las Américas, lo lleva a responder nuestros requerimientos en un diálogo que revela la intensidad de una sólida formación.

Se habla de que las ferias son espacios de legitimación cultural, ¿compartes ese criterio?

"Efectivamente, las del libro de una manera especial, porque se produce en ella no solo un intercambio de publicaciones, sino de ideas. No hay que olvidar que, más allá del espacio comercial, fomentan el encuentro entre intelectuales de distintas especialidades y foros privilegiados para discutir asuntos relacionados con la literatura y la cultura en general. En esta resaltan temas como la globalización, la situación del marxismo hoy, las características de un pensamiento de resistencia frente al pensamiento totalitario globalizado y uno sale renovado, con palabras de Martí, como de un baño de luz."

Miguel Barnet dijo hace unos días que la literatura actual, posterior a su época tiene una profunda visión sociológica. ¿Qué opinión te merece este punto de vista?

"Yo creo que la literatura contemporánea, la de mi generación inclusive, y la de los que vienen después, tiene los ojos especialmente abiertos a la realidad colindante. Esto no se manifiesta necesariamente en reflexiones sociológicas académicas, pero un poema, una obra teatral y la narrativa de este momento ofrecen propuestas para incidir sobre esa realidad."

La lectura es meditación, reflexión, entretenimiento. ¿Esa práctica te puede llevar a asegurar que siempre ella enseña?

"La lectura siempre enseña, aún la de los libros que no son grandes obras; en última instancia, un mal libro te puede enseñar qué no debe ser, o qué no debes hacer para no acercarte a eso, pero siempre que yo me acerco a un libro aprendo algo en él. Y es que aprender puede ser un dato, una manera de enfrentarme a la vida y de enriquecer mi propia obra personal. He dicho en muchas ocasiones que cuando uno escribe, pesan sobre la mano de uno todos los autores de la historia de la literatura de Homero acá."

¿Cómo encara, de manera personal, la creación literaria?

"Es una manera especial de llegar a la verdad, una forma de reflexionar y te diría que, en última instancia, es mi manera personal de filosofar."

¿Qué aconsejas a quienes emprenden el camino de la literatura?

"Dos consejos esenciales. El primero es muy viejo y no por eso, menos válido: leer muchísimo. Escritor que no lee, escritor que está en un mundo cerrado, está desconectado de la realidad. Y cuando digo leer, no solo leer lo último, lo más atractivo, las novedades, sino volver una y otra vez sobre los clásicos que lo son, porque siempre tienen algo que decirnos. Y el segundo consejo: insistir, perseverar, a veces hay que escribir cien cuartillas antes de saber que uno pudo elaborar una que es con la que se va a quedar."

 

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