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Juan Gualberto Gómez, el hombre de Ibarra
VENTURA DE JESÚS
Ya un hombre maduro e
incluso, en su vejez, Juan Gualberto Gómez todavía pensaba en
Vellocino de Oro y en todo lo que sus ojos infantiles vieron en
aquel ingenio: el olor a melaza y su ámbito de cañaverales, el
resplandor deslumbrante del campo y el aire enrarecido por el sudor
sangrante de los esclavos.
Fue quizás eso último
en lo que seguiría pensando todos los días de su vida.
José Ramón González, historiador y estudioso de la vida y obra de Juan Gualberto Gómez.
En este pedazo de suelo
matancero, donde hoy apenas existe el vestigio ruinoso de aquel
central azucarero, nació el insigne patriota el 12 de julio de
1854.Y vino al mundo libre porque sus padres Fermín Gómez (Yeyé)
y Serafina Ferrer (Fina), compraron su libertad cuando aún estaba
en el vientre de la madre.
La última vez que se le
vio en Vellocino fue por 1864. Tenía 10 años de edad cuando sus
padres dejaron el ingenio y se radicaron en La Habana. Cuenta el
historiador José Ramón González Pérez, profesor de la Facultad
de Ciencias Médicas en Matanzas, que en aquel lugar el pequeño
recibió los primeros impactos de la realidad social imperante en la
época.
"Él
apreció de muy cerca las hacinadas barracas, el humillante trabajo
servil y los abusos de los dueños.
"Todo
eso, desde luego, dejó profundas huellas en la mente del niño,
quien aprendería a leer y escribir en medio de muchas limitaciones.
En 1868, y ya en la capital, había aprendido todo lo que podía en
Cuba una persona de su raza. Fue enviado entonces a París y allí
enrumbó su vocación hacia la ingeniería, pero las limitaciones
económicas familiares impidieron que pudiera graduarse."
González Pérez
confiesa que ha sido la figura de Juan Gualberto la que más lo ha
fascinado en su larga experiencia como investigador. Saber más
sobre la vida de este periodista, político y patriota es para él
una curiosidad insaciable.
—¿No
estaba muy lejos el día en que conocería a Martí?
"Fue
en 1877, probablemente en los primeros días de septiembre. Ese año
viaja a México y de allí a Cuba aprovechando la apertura política
del Zanjón. Comienza así una profunda amistad con el Maestro.
Ambos coinciden en que el Pacto del Zanjón es un hecho humillante
para los cubanos, y la única solución para las desgracias de los
antillanos era la independencia del coloniaje español.
"Curiosamente,
los contactos fueron breves, apenas un año, pero las huellas
permanecieron.
"A
partir de 1892 Juan Gualberto se convierte en el hombre de confianza
de Martí en Cuba. Tendrá en sus manos los hilos conspirativos y
dará a conocer sus dotes de astucia, inteligencia y fidelidad."
—¿Algún
suceso anecdótico acerca de esa amistad?
"Más
que anécdota, existe un hecho importante que ocurre el 17 de
septiembre de 1879. Ese día Juan Gualberto almorzaba en casa de la
familia Martí-Zayas Bazán. Para entonces había nacido Pepito
(José Francisco). Carmen atendía hacendosa al querido amigo de la
casa, cuando Martí es avisado de la orden de su detención por las
autoridades españolas. El criollo mulato aprovecha entonces y
oculta documentos comprometedores de la conspiración asociados a la
Guerra Chiquita."
—¿Cuál
es su itinerario posterior?
"Poco
tiempo después es deportado a España por su vinculación con los
conspiradores de la Guerra Chiquita. Regresa en 1890 y en 1895 es
desterrado nuevamente al fracasar el alzamiento independentista del
24 de febrero. Antes de concluir la dominación española pasa a
Francia y luego a Estados Unidos, donde coopera con el Partido
Revolucionario Cubano. En 1898 regresa a su Patria definitivamente,
y a partir de entonces tiene una activa participación en contra de
la Enmienda Platt y los gobiernos de turno hasta su muerte.
—¿Considera
que su figura y pensamiento políticos han sido suficientemente
divulgados?
"Creo
que han sido revelados, pero no lo suficiente, si tomamos en
consideración la dimensión de su quehacer revolucionario y la
riqueza de su obra escrita. Este extraordinario patriota merece un
mayor espacio, un destaque que vaya más allá de las efemérides
relacionadas con su nacimiento o muerte."
La pequeña localidad de
Ibarra, sitio no muy distante de la ciudad de Matanzas, está ligada
a la vida de Juan Gualberto. Aquí llegó el patriota en víspera
del 24 de febrero para encabezar junto a Antonio López Coloma la
fallida insurrección.
Él recibe instrucciones
de Martí para organizar el alzamiento en Occidente el 24 de febrero
de 1895.
—¿Cuáles
son a su juicio las causas del fracaso de ese levantamiento?
"...Fueron
desafortunados o se vieron víctimas de ajenos abandonos y hasta de
traiciones..., dice el propio Juan Gualberto. En este suceso hay
detalles que permanecen aún por esclarecer en toda su magnitud.
Prestigiosos historiadores laboran por la consecución de la verdad
más rigurosa. Lo cierto es que hubo serios problemas de
coordinación, debido a la falta de experiencia y a la premura de lo
que Martí llamó los `inquietos matanceros'.
"Él
tuvo que soportar innumerables injusticias y críticas en torno a
los sucesos de Ibarra. Incluso, lo denominaban el `hombre de Ibarra'
con ánimo de burla. Él refuta a estos reaccionarios insatisfechos
en un artículo publicado en 1907."
Dice en el material en
cuestión: Los que nunca fueron al campo, o solo fueron cuando se
sintieron protegidos por los brazos poderosos de Máximo Gómez,
Antonio Maceo y de Calixto García, esos no pueden tildar a los
iniciadores porque fracasaron... No saben que me honran llamándome
el "hombre de Ibarra". |