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Causante de gastritis y úlceras
Helicobacter pylori
JOSÉ A. DE LA OSA
La infección con la
bacteria conocida como Helicobacter pylori está estrechamente
vinculada con la gastritis crónica —de la que es causa principal—,
con la úlcera del estómago y del duodeno. De ahí su importancia
como problema de salud.
Profesor Miguel González-Carbajal Pascual.
Este microorganismo,
Helicobacter, toma su nombre en latín de hélice, atendiendo a que
el cuerpo de esta bacteria rota sobre sí mismo como si fuera las
aspas de un ventilador; y de pylori (píloro) que, como sabemos, es
la parte final del estómago que precede al intestino. Fue descrita
por primera vez a finales del siglo XIX, aunque desestimada debido a
la imposibilidad de lograr su cultivo en aquellos momentos, hasta
que en 1983 los investigadores australianos Warren y Marshall
redescubrieron la bacteria y lograron su cultivo.
De acuerdo con el
autorizado criterio del doctor Miguel González-Carbajal Pascual,
especialista de segundo grado en Gastroenterología y jefe del
Departamento de Endoscopía del Instituto de esa especialidad, en
Ciudad de La Habana, esta bacteria es la más frecuente en el mundo,
solo superada por la causante de las caries dentales.
Mi entrevistado, quien
es también Profesor Auxiliar de la Universidad Médica, ha escrito
numerosos trabajos sobre el tema. Recientemente publicó el libro
Helicobacter pylori, ¿el tercer dogma?
—Doctor,
¿cuál es el reservorio de esta bacteria y las vías de
transmisión?
—Su
principal reservorio es el hombre y la vía más importante de
transmisión parece ser la fecal-oral por contaminación de las
aguas de consumo. Le sigue en importancia la oral-oral.
—¿La
sola presencia de este microorganismo ocasiona algún síntoma?
—La
mayor parte de las personas infectadas carecen de síntomas y
padecen una gastritis crónica superficial, a veces con
manifestaciones leves, como llenura, digestiones lentas, dolor en el
cuadrante superior del abdomen y acidez.
—¿Estas
infecciones se comportan igualmente en todas las edades?
—Durante
la infancia es infrecuente la aparición de úlceras gástricas o
duodenales, pero es precisamente durante la infancia, en el
transcurso de los primeros años, cuando la infección se adquiere
en mayor proporción.
—¿Conoce
la ciencia cómo actúa este microorganismo en su proceso de
colonización una vez que nos infectamos?
—Sí.
El Helicobacter está dotado de cualidades especiales que le
permiten colonizar y sobrevivir en el medio ácido del estómago.
—¿Existen
procederes diagnósticos para su detección? ¿En qué consisten?
—En
nuestro país se emplean fundamentalmente los métodos diagnósticos
que requieren una Endoscopía para llevarse a cabo y que aportan una
información adicional de importancia al permitir, además, el
diagnóstico de úlceras u otras afecciones.
—¿De
manera inevitable la infección por Helicobacter origina gastritis,
úlceras, o se requiere para ello de otros factores coadyuvantes? Y
estoy pensando en hábitos, por ejemplo, que tiendan a irritar el
estómago.
—Debo
precisar que las cepas o familias de Helicobacter distan mucho de
ser iguales, y unas son capaces por sí mismas de inducir
enfermedad, mientras que otras no. No existe un verdadero consenso
con respecto a la importancia de ciertos factores coadyuvantes en la
formación de úlceras como la ingestión de café, bebidas
alcohólicas o el hábito de fumar. Ahora bien, sabemos que el
hábito de fumar contribuye a retardar la cicatrización de las
úlceras gástricas y duodenales. Mi recomendación a los pacientes
ulcerosos es ¡no fumen!
—¿Comprobadamente
se vincula también con otras enfermedades?
—Más
del 80% de los casos de gastritis crónica en el ser humano los
ocasiona esta bacteria. En un grupo importante de úlceras
gástricas y duodenales la infección por Helicobacter desempeña un
papel determinante como uno de los factores causales. En el cáncer
gástrico la opinión más generalizada en la comunidad científica
es que el padecimiento de la infección "es un factor de riesgo"
para que este tipo de neoplasia se desarrolle.
—¿Qué
criterios prevalecen en cuanto al tratamiento de esta bacteria? ¿Es
curable?
—En
pacientes determinados, como aquellos con una úlcera duodenal bien
diagnosticada y presencia de la infección, está indicado iniciar
tratamiento antibiótico. Con ello se obtiene la erradicación del
Helicobacter en más del 90% de los casos y un alto grado de
prevención de las recidivas (reaparición) de la úlcera. Podemos
considerar una úlcera curada cuando se logra una cicatrización con
ausencia de recidivas.
—¿Es
posible la prevención cuando hablamos de esta infección
bacteriana?
—La
mejor fórmula de prevenir la infección es mantener condiciones
higiénico-sanitarias adecuadas. En Cuba y otros países se trabaja
en la obtención de una vacuna, pero aún no está disponible. |