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Cuba por aumentar sus rendimientos arroceros
En el Año
Internacional de ese cereal, que hoy tiene en el mundo las más
bajas reservas de las últimas dos décadas pese a que la población
del planeta se multiplica aceleradamente y con ello el hambre
también
ALDO MADRUGA
Aumentar
sus producciones arroceras sobre la base de mejores rendimientos,
junto con una mayor calidad de este grano, es de los objetivos
principales que se propone nuestro país en el 2004, declarado
oficialmente Año Internacional del Arroz por la Asamblea General de
Naciones Unidas teniendo en cuenta la incidencia de este cultivo en
la alimentación de la Humanidad y las bajas reservas que hoy tiene
de ese cereal el planeta.
De acuerdo con el
programa general para la celebración de tal jornada mundial, Cuba,
además de crecer en los rendimientos agrícola e industrial,
multiplica la capacitación técnica de los trabajadores vinculados
a ese cultivo y eleva entre la población la cultura respecto al
arroz y las posibilidades de adquirirlo.
Otro gran esfuerzo
realiza el país para estimular entre productores estatales y
privados el mejoramiento y conservación de los suelos dedicados a
ese grano, como parte esencial de la sostenibilidad agrícola.
Así se desarrolla un
programa que aspira a aumentar la producción del 2004 en un 10% con
respecto al 2003, y capacitar técnicamente a 15 000 productores,
junto a la divulgación en todas las instituciones docentes del por
qué este cereal es vida, tal como sostiene el lema central del Año
Internacional del Arroz.
La ONU, mediante sus
organismos especializados, pretende con la jornada mundial promover
un mayor acceso de ese alimento al desarrollo, para así ayudar a
mitigar el hambre y la pobreza, toda vez que alimenta a casi la
mitad de la humanidad y proporciona importantes ingresos a sus
cultivadores.
En la última década,
Cuba fue introduciéndose paulatinamente en lo que mundialmente es
conocido como Sistema Intensivo de Cultivo del Arroz (SICA), que
ahorra agua, semillas y facilita altos rendimientos. Así, en la
actualidad, la producción a pequeña escala supera en la Isla las
220 000 toneladas, cantidad que cubre la tercera parte del consumo
nacional, lo cual se logra sin los elevados insumos importados que
recaba la producción a gran escala, como son los productos
químicos y los exigidos por la mecanización.
Esta modalidad se
desarrolla a partir de la década de los noventa y ha sido posible
por la entrega bajo contrato de tierras estatales ociosas a personas
que se enfrascaron en el cultivo de arroz en zonas periurbanas.
Solo en el Movimiento de
la Agricultura Urbana existen unos 180 000 productores y más de 100
000 hectáreas, cifras que aumentarán con la incorporación de
importantes extensiones de tierras ociosas.
Los cubanos consumen,
aproximadamente, 670 000 toneladas de arroz al año, que abarcan las
cantidades que les llegan mediante la llamada canasta básica con
cuotas controladas, los mercados agropecuarios y por los comedores
de centros laborales, estudiantiles, de salud y unidades militares.
Hasta el momento, la
producción nacional solo satisface un poco más del 50% de esas
necesidades que el país se ve obligado a completar con
importaciones; no obstante, el autoabastecimiento completo es una
posibilidad cierta que crece en la medida en que se introducen
técnicas productivas más eficientes y aumentan las tierras
dedicadas a este cultivo.
En la última década,
esta producción creció a razón de un 17% anual, con un importante
peso en ello del cultivo popular y la introducción de nuevas
variedades resistentes a plagas y enfermedades, con el resultado
final de un alimento virtualmente orgánico sin contenido de
fertilizantes químicos ni plaguicidas. |