|
David, economista y porcinicultor
Alexis
Rojas Aguilera
HOLGUÍN.— David
Herrera Leyva está orgulloso de ser el mejor criador porcino de la
Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en el 2003. Su
mérito mayor es haber vendido 120 toneladas de carne a la Empresa
Porcina de la provincia.
Las reproductoras de David son de óptima calidad.
Trabaja y reside en la
zona de Providencia, del Consejo Popular de Pedernales, desde 1982.
Allí fomentó la finca La Nueva, una caballería de empedradas
tierras.
Siempre es fácil
hallarlo, "porque la cría de cerdos te obliga a estar vigilante
todo el tiempo, no hay descanso ni domingos ni días feriados ni
fiestas".
Este hombre de 44 años
de edad, nacido en el barrio rural de Las 40, en las afueras de San
Germán, municipio de Urbano Noris, asegura que el único secreto es
trabajar mucho y no temerle a las adversidades.
Mientras mostraba las
naves de cría y ceba de cerdos, donde ahora habitan unos 400
animales, contó de su infancia campesina, de los estudios de
técnico de nivel medio en caña de azúcar, en el Instituto
Politécnico José de Jesús Madera, y de su labor en el distrito de
Las 40.
Habló de los estudios
de Topografía, de otros sobre Organización del Trabajo y del día
en que, tras muchos desvelos, se convirtió en Licenciado en
Economía.
Con la llegada de los
difíciles años de la década pasada, la vida de David sufrió un
cambio. Comenzó a trabajar en labores diversas, pero ninguna le
gustaba. Y miró entonces para la tierra. Eso era lo de él.
Así preparó la
finquita, donde lo único abundante era la manigua. Un amigo le
aconsejó incursionar en la producción porcina, lo pensó más de
una vez y en 1997 decidió iniciarse en la porcinicultura.
Ese año contrató con
la Empresa Porcina solo 20 cerdos, logró las primeras tres
toneladas, y aprendió mucho acerca del manejo de esos animales, de
sus hábitos alimentarios, de las medidas necesarias para
asegurarles una salud óptima.
Un año después, logró
10 toneladas y ya en el 2002 se acercó a las 100. Podía aspirar a
un resultado mayor, y lo consiguió en el 2003. La masa porcina se
acercó a las 1 350 cabezas. El plan era de 90 toneladas. Superarlo
en 30 era un reto que se había impuesto, pero sin pasarle por la
mente llegar a ser el mejor productor del país.
En el recorrido por las
instalaciones y las siembras de cultivos varios y granos que apoyan
la base alimentaria de los cerdos, el patio de gallinas rústicas y
las conejeras, el horno de cal, David apuntó: "Ni yo mismo imagino
cuánta carne puedo producir, pero me esfuerzo al máximo. Sueño
con el día en que no sea un sacrificio para ningún bolsillo de
obrero comprar una libra de cerdo, porque habrá recuperado su real
valor. Para eso hay que producir mucho y con eficiencia. Solamente
producir ofrece el camino. Lo dice el economista". |