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El joven médico de
La Cristina
Texto
y foto: Pedro Mora
SIERRA MAESTRA.—
Cuando Yunieski Álvarez Estrada valora su misión de casi tres
años como médico en la Sierra Maestra, reconoce la experiencia que
le aportó su estancia en las filas del Ejército Juvenil del
Trabajo, en ese mismo paraje.
Médico y enfermera constituyen un importante eslabón del sistema de salud en las montañas orientales.
Cumplió el Servicio
Militar en un lugar del lomerío de Buey Arriba, donde recolectó
café y aprendió a dominar la agreste topografía. Allí fue
secretario de un Comité de Base de la UJC y político de una
pequeña unidad, dos tareas que al desmovilizarse le merecieron
reconocimiento.
Graduado de médico,
retornó a La Cristina, en el mismo municipio que lo vio crecerse en
aquellos días con las FAR.
Desde su llegada
conquistó el cariño de los vecinos quienes elogian su constante
dedicación al trabajo, y su profesionalidad.
El doctor Dilliam Naya
Gutiérrez, director municipal de Salud, nos contó que en una
ocasión trataron de cambiarlo para otro consultorio y enseguida
recibieron cartas de los vecinos expresando su desacuerdo.
Para llegar hasta La
Cristina hay que vencer un abrupto trayecto a través del angosto
terraplén que bordea un profundo abismo, donde las palmas se
divisan pequeñas y el río semeja un hilo de plata.
El joven galeno llegó a
ese lugar en septiembre del año 2001 y se propuso, además de
cumplir sus funciones como médico, llegar al corazón de la gente.
Ya soy uno más de la
familia, me ayudan a cocinar y no me falta ni el cariño, ni nada
que ellos tengan, señala.
Como en el resto del
municipio de Buey Arriba, el consultorio de Yunieski mantiene en
cero la mortalidad infantil y las muertes maternas. Es uno de los 30
jóvenes médicos y cinco estomatólogos que sustentan el sistema de
salud en lugares distantes del Plan Turquino-Manatí.
Habla con orgullo de sus
logros, en una comarca donde la hipertensión arterial es el
principal problema de salud. Elogia la participación de la
enfermera Queti Labrada, inspiradora de muchas iniciativas. Narra
las experiencias que en la educación para la salud surgen con la
ayuda de la sala de televisión.
Esa instalación
comunitaria —explica— reúne cómodamente a los vecinos para
ofrecerles conferencias, exhibir videos y realizar reuniones
importantes para todos. Allí les hablamos de las consecuencias del
alcoholismo, nocivo vicio del cual se han desprendido ya varias
personas.
La conversación aborda
la presentación de un trabajo científico sobre el suicidio, que
mereció la categoría de Relevante en el Fórum municipal de
Ciencia y Técnica, las experiencias sobre la utilización de un
manantial de aguas sulfurosas para baños medicinales, y la
aplicación de fangoterapia.
Pero su labor no queda
ahí, como promotor de nuevas ideas también participó en la
creación de un balneario en el período de verano, que forma parte
del programa de recreación sana que se desarrolla en el principal
grupo montañoso cubano.
Estar casi tres años
separado de su ciudad natal, Bayamo, no ha sido tarea fácil para el
joven galeno, como tampoco caminar horas y horas visitando a sus
pacientes en las montañas más elevadas del país. Sin embargo, la
preparación física, política e ideológica que alcanzó en las
FAR conforman su personalidad. |