¿Cómo quedarse con el petróleo?

En otros tiempos, cuando la libertad de expresión no estaba tan limitada como ahora, el escándalo de Iraq ya se habría desbordado. Por mucho menos que eso salió Nixon de la Casa Blanca, según la opinión del veterano periodista Luis Ortega, y que argumenta en el presente artículo

LUIS ORTEGA

Ya se fue el mes de enero. Entonces faltan unos diez meses para las elecciones presidenciales. Es posible imaginar que todos los días el presidente Bush y su vice, Cheney, le piden a Dios que hagan algo para que las gentes se olviden de las armas de destrucción masiva. Ya está muy claro que las armas no existieron nunca, que Saddam Hussein no era peligroso ni amenazaba a los Estados Unidos y que todo el plan de la guerra fue una farsa.

Si Bush y Cheney llegan a admitir que no tenían razones para invadir Iraq, tendrían en buena lógica, que sacar a Saddam de la cárcel. Pero eso no es posible. Bush y Cheney no pueden llegar a admitir nunca que no había armas de destrucción masiva. Y sin embargo, a pesar de los controles de la información, a pesar de la discreción de los medios informativos, la verdad se va abriendo paso. No había armas. No había razones para atacar a Iraq.

El anterior jefe del team de investigadores americanos, David Key, lo ha declarado de manera muy clara. No había armas.

"Es importante reconocer el fallo", dijo Mr. Kay en sus declaraciones ante el Senado. Inclusive, sugirió que se debiera nombrar una comisión investigadora para determinar el problema de las armas.

Pero Bush y Cheney, por supuesto, no están de acuerdo. Y, sin embargo, las elecciones se aproximan. Iraq es incontrolable. Siguen muriendo los soldados americanos. ¿Cómo salir de Iraq y quedarse con el petróleo? ¿Cómo hacer que las gentes se olviden del fracaso? ¿Cómo pacificar Iraq antes de la elecciones? Ya es evidente que Iraq va a ser un tema importante de la campaña electoral.

Lo que beneficia al Gobierno es que la prensa, casi toda la prensa, tiende a ser muy benévola con el Presidente y con su equipo de gobierno. Lo que ha ocurrido con Iraq es un escándalo que no tiene precedentes y que justificaría una seria investigación del Congreso. En otros tiempos, cuando la libertad de expresión no estaba tan limitada como ahora, el escándalo de Iraq ya se habría desbordado. Por mucho menos que eso salió Nixon de la Casa Blanca.

Lo más grave para la Casa Blanca es que pese a las tendencias de la prensa encaminadas a quitarle importancia al desastre de Iraq, el escándalo sigue creciendo poco a poco. La Casa Blanca se opone a una investigación e insiste en que se siga buscando en Iraq hasta que aparezcan las armas. Pero las armas no aparecen. Todo permite suponer que no existen. Es evidente que George W. Bush es un hombre de mala suerte. Su presidencia ha sido la más torcida y la más conflictiva que han padecido los Estados Unidos.

Siempre estuvo implícita la idea de que la releección presidencial estaba condicionada al desarrollo positivo o negativo del primer periodo presidencial. Es decir, un presidente tenía razones para aspirar a la reelección si su primer empeño había sido positivo para el país. Hay que recordar el caso de Lyndon Johnson, que fue un gran presidente en lo que se refiere a su obra de carácter social. Sin embargo, comprendió a tiempo que sus errores en lo que se refería a la guerra en Viet Nam, que fueron muchos, le cerraban el paso para la reelección, e hizo lo que el sentido común exigía: renunció a la postulación.

El caso de Bush es mucho peor. Su gobierno quedará en la historia como el peor que ha sufrido los Estados Unidos. Una parte considerable del país ni siquiera aceptó su triunfo en las elecciones. Fue siempre cuestionado. Se esperaba, inclusive, que Bush haría un gobierno discreto para borrar la mala impresión del desastre electoral. Fue al revés. No solamente al pueblo americano, sino que también al destino.

Publicado en el Diario La Prensa (2/4/04)

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir