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Proteína animal
El reto tiene respuesta
Prestigiosas instituciones científicas, destacados investigadores, productores estatales, campesinos y hasta amigos extranjeros, crean las bases para que, pese a la desfavorable situación económica, el país alcance en este campo lo no logrado aun ni en épocas de bonanza económica
Aldo
Madruga
Nunca antes como ahora
Cuba tensa sus esfuerzos y posibilidades para, junto al indiscutible
aumento de las ventas de viandas y hortalizas, incrementar de manera
estable y sostenible la producción de carne y otros alimentos
portadores de proteína de origen animal.
Sembrar soya y sorgo donde quiera que sea factible.
Hace más complejo y
arduo ese propósito la elevación desproporcionada en los últimos
10 años del precio del pienso en un mundo donde cada vez más los
grandes volúmenes producidos, y altos rendimientos, se concentran
en países ricos, y en ellos se despilfarran, mientras, a nivel
global, aumenta la brecha entre las crecientes demandas y el nivel
de las cosechas.
Prestigiosas
instituciones científicas, destacados investigadores, productores
estatales, campesinos y hasta especialistas extranjeros amigos, se
consagran a ello y crean las bases para que, pese a la desfavorable
situación económica que afronta el país ferozmente bloqueado por
la superpotencia más poderosa de la Tierra, se alcance en este
campo lo que la Isla no había logrado aun en época de bonanza
económica.
Por ejemplo, una
radiografía detallada de distintas facetas de esa tarea priorizada
por la alta dirección del Gobierno y del Estado, se hace en las
frecuentes visitas y reuniones que con este objetivo realizan los
diputados que integran la Comisión para la Atención de la
Actividad Productiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y
ante la cual comparecen con frecuencia ministros, viceministros y
directores de los principales institutos de investigaciones
participantes en esta batalla.
El gran reto y asunto
clave se centra en garantizar la alimentación de las masas
pecuaria, porcina y avícola imprescindibles para satisfacer esa
demanda.
Los caminos que se
siguen para darle respuesta a corto, mediano y largo plazos a este
reclamo, son diversos y muy ricos en alternativas y posibilidades de
acuerdo con el tipo de animales que se críen, características del
productor, volumen de sus entregas y con el entorno económico y
geográfico donde se desenvuelva cada cual, pero las grandes
opciones que se desarrollan tienen como base general el incremento
de cultivos forrajeros, desarrollo de piensos y basados en
subproductos y derivados de la caña y, específicamente, de la
generalización nacional de la siembra, donde quiera que sea
factible, del sorgo y la soya.
En el caso del
Ministerio del Azúcar, ya en su programa de derivados 2004-2008 se
contempla el desarrollo de alimentos de carácter industrial de más
alta calidad y mayor valor agregado; es decir, comenzará la
sustitución gradual de los alimentos tradicionales por otros más
completos nutricionalmente, que permiten una mayor revalorización,
fundamentalmente en carne y leche, de las materias primas
azucareras, utilizadas en la producción de proteína animal.
Junto a ello, y a partir
de las tierras no seleccionadas para la caña, definidas en la tarea
Álvaro Reynoso, el MINAZ ha programado la producción de cereales y
cultivos proteicos de los cuales los principales son el maíz, el
sorgo, la soya y los subproductos del arroz que significan un 10%
del grano para el consumo humano.
Como se conoce, esta
reestructuración ha motivado la creación de 26 empresas
agropecuarias, hoy en fase de consolidación, que tienen entre sus
fines la entrega de alimentos para consumo animal, lo cual
repercutirá a mediano y a largo plazos en un incremento de la
producción de carne.
Por otra parte, tanto
para el sorgo como para la soya, existen programas de
generalización que en el primer caso ya abarca la producción de
semilla y de granos con destino al consumo en las 14 provincias, y
excepcionalmente en Villa Clara, donde todos sus municipios lo
cultivan y utilizan.
También la Agricultura
Urbana comienza a perfilarse como un elemento importante en estas
aspiraciones del país, fundamentalmente en cuanto a darle más
variedad a las ofertas: este sistema impulsa y estimula con
creciente efectividad la crianza de ganado menor en patios, parcelas
y en sus fincas suburbanas.
Existen ya algunos
asentamientos poblacionales y consejos populares en los que
comienzan a verse, por ahora tímidamente, ofertas de carne de
conejo, chivo, carnero, pollo, cerdo y otras que son obtenidas de
esta forma.
En resumen, esta batalla
múltiple, compleja e integral por satisfacer plenamente la demanda
de la población de estos alimentos, hoy está más vigente y
priorizada que nunca y, sobre todo, más cercana del triunfo. |